“Solo decía: ‘¿Villanova - Notre Dame? ¿Partido de baloncesto en la Ciudad del Vaticano?’”, contó Anthony, al relatar cómo luego respondió a Eric Roedl un momento después “en mayúsculas: ‘SÍ. HABLO EN SERIO. VAMOS A HACER ESTO’”.
Villanova, alma mater del papa León, viaja a Roma para doble jornada ante Notre Dame
ROMA (AP) — Una hora después de que Robert Prevost fuera elegido como el primer papa estadounidense, el director deportivo de Villanova le envió un mensaje de texto al experto en viajes deportivos John Anthony con una idea.
Ahora, un año y medio después, la idea está a punto de hacerse realidad: los equipos masculino y femenino de Villanova y Notre Dame se enfrentarán en una doble cartelera en Roma —no exactamente en la Ciudad del Vaticano, pero lo suficientemente cerca— el 1 de noviembre, lo que marcará el inicio de la temporada del baloncesto universitario de Estados Unidos.
Las universidades católicas promocionan los partidos como una celebración de su misión y herencia compartidas. El evento ha sido bautizado como el “Eternal City Tip-Off” y habrá un componente vaticano: el papa León XIV, exalumno de Villanova, tiene previsto —si su salud lo permite— ofrecer una audiencia privada el 31 de octubre con los cuatro equipos y los aficionados que viajen con ellos. Se espera un total de unas 7.000 personas en el aula de audiencias Pablo VI dentro del Vaticano.
“Él sabrá quiénes son ellos (los jugadores). Es un villanovano de pura cepa”, afirmó el reverendo Rob Hagan, capellán del equipo de Villanova desde hace mucho tiempo, y añadió que León solía asistir a los partidos de los Wildcats en la Palestra, el recinto de Filadelfia conocido como “La catedral del baloncesto universitario”.
“Y, por supuesto, no le es ajena Notre Dame ni su historia y legado”, agregó Hagan. “Creo que estará muy al tanto y entusiasmado de formar parte de esto”.
Los planes que involucran al papa se hicieron antes de que a León, de 71 años, le extirparan la semana pasada el lóbulo inferior del pulmón derecho y le diagnosticaran cáncer de pulmón.
“Estamos apoyándolo”, señaló Hagan.
León se graduó en 1977 con una licenciatura en ciencias en matemáticas en Villanova, la escuela agustiniana cerca de Filadelfia. Nació en Chicago, no tan lejos de Notre Dame, que está ubicada en South Bend, Indiana.
“Que haya un papa que creció a una hora y media de Notre Dame, que fue a Villanova, que es un aficionado declarado al deporte, que habla constantemente de unir al mundo y de la capacidad del deporte para reunir a la gente… es simplemente una ocasión unificadora que el deporte, de manera única, puede lograr”, añadió Anthony, quien también ha organizado durante años partidos de fútbol americano universitario en Irlanda.
“Me dicen que de la gente que viene al partido, el 90% es de Villanova y el 10% de Notre Dame, así que la voz del pueblo de Dios será muy fuerte del lado de Villanova”, dijo León al ser consultado sobre los próximos partidos en el avión papal durante un viaje reciente a Francia.
Resulta que León quizá recibió cifras infladas.
“Sí, la asistencia de los aficionados ha sido fenomenal. Será un recinto lleno. Se puede decir con seguridad que habrá más aficionados de Villanova que de Notre Dame, pero no, ni de cerca será nueve a uno”, explicó Anthony.
Los partidos se jugarán en el Palazzo dello Sport, con capacidad para 11.000 espectadores, donde Cassius Clay —antes de convertirse en Muhammad Ali— boxeó rumbo a una medalla de oro durante los Juegos Olímpicos de Roma 1960.
Aunque el recinto está a solo unos 30 minutos en coche del Vaticano, no se espera que el papa asista a los partidos.
Los papas acuden con regularidad a estadios deportivos cuando viajan internacionalmente, pero en esos casos presiden un acto papal: una misa, una vigilia juvenil u otro evento vinculado a su misión como vicario de Cristo en la Tierra. No van como espectadores, sino como celebrantes principales.
Como resultado, la presencia del papa en un partido de baloncesto, incluso en un debut de temporada con su alma mater, parece poco probable, especialmente considerando su estado de salud. Aun así, los organizadores se preparan para la posibilidad de que León aparezca.
“Puede lanzar el balón para el salto inicial. Puede hacer lo que quiera y nosotros diremos: ‘Gracias’”, manifestó Anthony. “Desde luego, hemos hecho planes de contingencia”.
El Vaticano no respondió de inmediato cuando se le preguntó si León asistiría a los partidos. El 1 de noviembre es domingo y una gran festividad católica —el Día de Todos los Santos—, que por lo general incluye una misa papal y la oración del mediodía en el Vaticano. El partido masculino comienza a las 3:30 de la tarde hora local y el partido femenino comienza a las 6 de la tarde hora local.
Debería haber un contingente considerable de cardenales y arzobispos estadounidenses en los partidos. El arzobispo de Filadelfia, Nelson Pérez, celebrará una misa privada para los aficionados que viajen en la Basílica de San Pedro el día anterior a los partidos.
El partido masculino marcará el debut en su país de origen con Villanova del pívot novato Luigi Suigo, un italiano de 19 años de 2,21 metros que figura como una posible selección para el draft de la NBA.
Los organizadores cortaron la venta de entradas en Estados Unidos para reservar espacio en el recinto para aficionados locales que esperan ver a Suigo, a quien han apodado el “Wemby italiano” en referencia a Victor Wembanyama, el astro francés de los Spurs de San Antonio.
En el partido femenino, el principal atractivo será la escolta de Notre Dame Hannah Hidalgo, jugadora defensiva nacional la temporada pasada y una de las principales promesas para la WNBA.
Hidalgo promedió 25,3 puntos la temporada pasada y es la única jugadora de una conferencia importante en este siglo que registró 2.000 puntos, 500 rebotes, 400 asistencias y 400 robos antes de concluir su temporada de junior.
“Juega con un motor que no sé si hemos visto antes: energía sin parar”, comentó Anthony, exalumno de Notre Dame.
El equipo de fútbol americano de Michigan visitó el Vaticano en 2017, y el entonces entrenador Jim Harbaugh le entregó al papa Francisco un casco alado personalizado con el nombre y el número del papa (226), además de un par de zapatillas Jordan Brand talla 11.
Aunque antes ha habido partidos de baloncesto universitario de alto nivel en Europa —Kentucky venció a Michigan en Londres en 2022, además del Armed Forces Classic en Alemania—, los organizadores de este evento lo están llevando a un nuevo nivel.
“Por ejemplo, mandamos construir la cancha en Estados Unidos y se envió por mar a Italia”, explicó Anthony. “Es una producción de altísima calidad en todos los sentidos. Desde la señalización exterior hasta los espacios de hospitalidad interiores, los marcadores, los relojes de tiro y las pantallas de video”.
Con 7.000 aficionados viajeros gastando 3.000 dólares cada uno, Anthony estimó que el evento inyectará 21 millones de dólares en la economía italiana.
Anthony es vicepresidente ejecutivo de On Location, un líder global en hospitalidad deportiva que organiza paquetes de entradas para el Super Bowl. On Location también trabajó en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina y en la Copa Mundial de fútbol este año.
“Estamos viviendo en el centro de este auge global del turismo deportivo”, afirmó. “Este es el año más grande en la historia de esa industria”.
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La periodista de The Associated Press Nicole Winfield en la Ciudad del Vaticano contribuyó a este reportaje.
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FUENTE: AP
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