El país de Chávez no es el de Maduro. El "líder fundador" tuvo en sus manos recursos ilimitados que le permitieron jugar al socialismo, sin que los ciudadanos se apercibieran del peligro que el experimento representaba. La bonanza económica sirvió para reducir las resistencias de la gente, que por años estuvo convencida del aparente carácter inofensivo de la propuesta revolucionaria. El socialismo del comandante -ése que se ambientó en la bonanza y en la euforia consumista que el propio poder estimuló- no se parecía en nada al del "mar de la felicidad" cubana. El de su "heredero", en cambio, es el socialismo de las vacas flacas, de la carestía, el desorden y la inestabilidad... Allí radica el drama de fondo y el origen del deslave de "proyecto" bolivariano.
El país de Chávez no es el de Maduro. El "líder fundador" tuvo en sus manos recursos ilimitados que le permitieron jugar al socialismo, sin que los ciudadanos se apercibieran del peligro que el experimento representaba. La bonanza económica sirvió para reducir las resistencias de la gente, que por años estuvo convencida del aparente carácter inofensivo de la propuesta revolucionaria. El socialismo del comandante -ése que se ambientó en la bonanza y en la euforia consumista que el propio poder estimuló- no se parecía en nada al del "mar de la felicidad" cubana. El de su "heredero", en cambio, es el socialismo de las vacas flacas, de la carestía, el desorden y la inestabilidad... Allí radica el drama de fondo y el origen del deslave de "proyecto" bolivariano.