Políticos, parientes y militares trabajan en embajadas tras hacer cursos express de diplomacia
Es habitual que los presidentes nombren como embajadores a personas de su confianza, aunque carezcan de formación diplomática.
Pero en Venezuela la proporción entre unos y otros está especialmente desequilibrada. Tanto es así que en algunas embajadas venezolanas no hay ni un diplomático de carrera, dijo la misma fuente.
Ningún portavoz oficial de la cancillería respondió a las preguntas de la AFP sobre el tema.
"Hay una desprofesionalización de la diplomacia venezolana, unida con ideologización, militarización y nepotismo", deploró Milos Alcalay, diplomático de carrera y embajador en Brasil y ante la ONU, entre otros cargos, hasta 2004 cuando rompió con el chavismo.
"Los pocos diplomáticos de carrera se pueden contar con los dedos. Lo grave es que en los cargos intermedios tampoco hay diplomáticos de carrera, esos cargos también están en manos de no profesionales", agregó.
Aprenda diplomacia en dos semanas:
Según revelaron a la AFP dos fuentes de la cancillería, ante la llegada de personas ajenas al servicio exterior, el ministerio tuvo que crear "cursos express de diplomático bolivariano".
Esos seminarios, cuya duración puede oscilar entre una o dos semanas hasta pocos meses, aspiran a que los designados adquieran nociones básicas de protocolo, asuntos consulares o historia de Venezuela.
Los cursos relámpago contrastan con los seis años que, en promedio, deben estudiar los aspirantes a diplomático de carrera.
Pese a todo la desprofesionalización del servicio exterior no se ha traducido en un aislamiento diplomático de Venezuela, que bajo la batuta del fallecido Hugo Chávez fue impulsor de varios organismos de integración regional, entre ellos Unasur, Alba y Petrocaribe.
Y Nicolás Maduro, un exsindicalista del Metro de Caracas que antes de ser presidente fue canciller, se jacta de las recientes victorias conseguidas por la diplomacia venezolana, como el ingreso al Consejo de Seguridad y al Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Sus críticos replican que el papel protagónico de Venezuela en algunos foros internacionales se debe más a la abultada chequera petrolera que a su calidad diplomática.
Y a la hora de poner dudas sobre la capacidad de la diplomacia citan incidentes incómodos, como el malestar que generó en Brasil la reciente visita sin aviso previo del ministro de las Comunas, Elías Jaua, quien además firmó convenios con grupos civiles de ese país.
También este año ocurrió la expulsión del cónsul en Aruba, Hugo Carvajal, un exdirector de inteligencia militar acusado por Estados Unidos de colaborar con el narcotráfico. Y, más grave, en 2012 fue asesinada la embajadora en Kenia, caso que un testigo ante la corte ligó con un presunto contrabando de drogas.
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