"El presidente Nicolás Maduro ha designado a María Gabriela Chávez como embajadora alterna de Venezuela ante las Naciones Unidas", anunció el canciller venezolano, Elías Jaua, este miércoles en una plaza al oeste de Caracas.
Jaua aseguró que la designación persigue que "se lleve ese mensaje profundo del Comandante Hugo Chávez" a la ONU, en días en que la ofensiva militar israelí sobre Gaza genera polémica entre los gobiernos de América Latina.
La hija del ex presidente bolivariano, que ahora se une al embajador permanente, Jorge Valero, y al embajador Samuel Moncada, estaba presente en el acto y agradeció con gestos la nominación.
Jaua enfatizó que la decisión fue del presidente Maduro con el propósito de que los pueblos de África, Asia, Medio Oriente, América "y todos los pueblos del mundo sigan escuchando la voz solidaria, la voz fraterna del Comandante Hugo Chávez".
María Gabriela Chávez, la hija favorita del fallecido presidente Chávez, fue nombrada embajadora alterna de Venezuela ante Naciones Unidas, según el anuncio público del canciller Elías Jaua.
Jaua manifestó que María Gabriela seguirá llevando el mensaje de su difunto padre a todo el mundo, de acuerdo con un reporte de la Agencia Venezolana de Noticias, que cada vez se parece más a la AIN y Prensa Latina. Todo estaba preparado para el lanzamiento de la noticia y así se hizo -con toda intención- durante un acto de apoyo al pueblo palestino en la céntrica Plaza Bolívar, con la asistencia de la flamante embajadora chavista, valga doblemente el adjetivo.
La jugada no puede estar más clara. Asistimos al nacimiento político de la nueva estrella del chavismo. El suceso tiene lugar apenas tres meses de que María Gabriela apareciera en La Habana visitando a Fidel Castro para supuestamente recordar y contar anécdotas del líder fallecido. Porque fue un hecho evidente que la dirigente en ciernes, ahora con 33 años, fue a Cuba buscando legitimidad política ante los ojos del chavismo y de la izquierda internacional.
Curiosa coincidencia que el anuncio se produjera en la fecha del cumpleaños 88 de Fidel Castro. Las simbologías políticas no son casi nunca casuales.