Gobierno venezolano lanza maratónico festival en medio de crisis económica
Venezuela registró en agosto una inflación anualizada de 63,4% y enfrenta una sequía de divisas para un mercado dependiente de las importaciones, lo que se traduce en una aguda escasez de productos diversos y que ahora golpea particularmente al sector farmacéutico.
A ello se suma la caída de más del 30% de los precios del petróleo desde junio, que significa un enorme hueco para Venezuela, pues este país obtiene del crudo el 96% de sus ingresos.
Música e inseguridad
"Los tiros (disparos) del malandro (criminal), los gritos del atracado, los ruidos del indigente hurgando en la basura: Así es como Suena Caracas", ironizó en Twitter el líder de la opositora Mesa de Unidad Democrática, Jesús 'Chuo' Torrealba, al referirse a la inseguridad en Venezuela, que tiene la segunda mayor tasa de homicidios en el mundo, según la ONU.
Otra polémica fue la inclusión inicial en el cartel de Chino y Nacho, dúo venezolano residente en Miami que se solidarizó con las protestas antigubernamentales que entre febrero y mayo reclamaron por la inseguridad y el deterioro económico, con saldo de 43 muertos.
La semana pasada el presidente Nicolás Maduro respondió ampliamente a la lluvia de críticas. "Estoy de acuerdo con la crítica que se está haciendo, pero también estoy de acuerdo con que toquen en el festival para que vean que en su patria hay tolerancia y que es mentira todo lo que ellos dijeron", dijo el mandatario.
Pero al final, Chino y Nacho cambiaron de parecer y cancelaron su actuación en Suena Caracas.
Luego de que en los 1990 el sector privado organizó los grandes conciertos, a partir de 2010 la oferta mermó debido a las a las limitaciones que impone el control cambiario establecido en el país desde 2003.
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