De esta manera se va desmoronando la acusación del régimen de Maduro contra la oposición por el doble homicidio.
Comienzan a encajar las piezas del rompecabezas en relación al asesinato del parlamentario, Robert Serra y de su asistente María Herrera tras la detención de uno de sus guardaespaldas, Edwin Torres quien según versiones de prensa habría tenido una airada discusión con el diputado unas dos semanas antes del crimen.
Aun se desconoce porque el joven diputado chavista tenia en su propia casa una fuerte suma de dólares en la caja fuerte y además los dos fusiles, un m16 y un ar15 que se llevaron los criminales. Además se conoció que dentro de su vivienda era común que practicara la santería.
El gobierno se había adelantado a las investigaciones acusando a sus adversarios políticos.
El doble homicidio que conmociono a la opinión publica venezolana por la saña con que se cometió porque al diputado lo apuñalaron casi cuarenta veces y a su asistente unas cinco, provoco muchas especulaciones. Las versiones de prensa indican que según expertos en criminalística es poco probable que se trate de un homicidio por razones políticas.
Hasta ahora hay dos detenidos de los seis que se presume participaron en el doble asesinato, varios de ellos de origen colombiano.
Se conoció que a partir de hoy la investigación sobre estas muertes la realizara casi exclusivamente el servicio bolivariano de inteligencia con una mínima participación de la fiscalía.