El fantasma de la recesión económica acecha a Venezuela, cifras oficiales no llegan
En un país habituado a un fuerte consumo, en parte por su riqueza petrolera pero también por una inflación históricamente alta que hace del ahorro en moneda local un mal negocio, la caída de las ventas es un buen termómetro de la economía.
"Aunque nuestros precios son accesibles, las ventas han descendido", dijo Mariela Cruz, gerente de una tienda de ropa en el centro comercial más grande del país, en Caracas, vacía en plena hora punta.
"Recortamos un grupo de trabajo. No vale la pena abrir hasta tarde si no hay mercancía que vender, ni compradores", agregó apuntando que cierra la tienda dos horas antes de lo habitual.
De acuerdo con datos privados de la cámara de empresas Consecomercio, las ventas minoristas se desplomaron cerca de un 50 por ciento en el primer semestre. Pero también otros sectores clave, como la construcción y la manufactura, se habrían deprimido hasta un 10 por ciento en la primera mitad del año, según sus respectivos gremios.
Y no son las únicas pistas que apuntan a una recesión, como se conoce al declive económico de al menos dos trimestres consecutivos.
Las estanterías vacías en comercios y construcciones paradas son señales de que el país está transitando por mal camino. Varias plantas han detenido sus máquinas o están trabajando al mínimo y la producción de autos cayó un 83 por ciento entre enero y agosto frente al mismo periodo del año anterior.
Maduro, heredero político del fallecido Hugo Chávez, hasta ahora no se ha referido puntualmente a los indicios de recesión, pero asegura que es víctima de una guerra económica, fraguada por la oposición con apoyo de Washington, que busca desbancarlo.
Pero los empresarios dicen que las razones del estancamiento son el control de cambios que demora la entrega de divisas para importar insumos, los controles de precios que muchas veces los obligan a vender a pérdida o dejar de producir, y la falta de diálogo con el Gobierno.
"Venezuela tiene los bolívares que necesita para financiar su desarrollo a todo nivel", dijo Maduro a principios de septiembre. "Y las divisas, también las tenemos".
Menos en los bolsillos
A diferencia de la última recesión que comenzó en el 2009 cuando la crisis financiera global hizo desplomar los precios del crudo, los problemas actuales de Venezuela ocurren cuando los precios del petróleo están cerca de 100 dólares el barril, un nivel que el país sudamericano considerada adecuado.
La menor cintura fiscal se traduce en menos dinero para gastar. Y eso ha comenzado a afectar la capacidad del gobierno de beneficiar a los millones de venezolanos pobres que reciben decenas de subsidios y que han sido desde hace años la base de apoyo popular del socialismo instaurado por Chávez en 1999.
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