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Una pareja libanesa se suma a los que regresan a hogares destrozados bajo pacto de EEUU con Israel

ZAWTAR AL-GHARBIEH, Líbano (AP) — Mahasen Faqih y su esposo regresaron esta semana a su aldea en el sur de Líbano y escarbaron entre los escombros de su casa en busca de sus pertenencias, en un retorno dentro del acuerdo de “zonas piloto” mediado por Estados Unidos, en el que Israel aceptó retirarse a cambio del desarme del grupo político y militar Hezbollah, respaldado por Irán.

La pareja huyó hacia el norte poco después del inicio de la más reciente guerra entre Israel y Hezbollah, a principios de marzo. Ahora, su vivienda en Zawtar al-Gharbieh —una de tres zonas en las que Israel aceptó ceder el control al ejército libanés— está entre las casas tan dañadas que son inhabitables. Pero Faqih afirmó que han jurado quedarse, instalándose dentro de la gran tienda de comestibles que poseen en la aldea mientras esperan que su casa sea demolida y reconstruida.

“Zawtar es nuestra pequeña patria, y estamos muy felices. Dormiremos aquí para decirles a los israelíes que nos quedaremos en nuestra tierra y no la abandonaremos, pase lo que pase”, afirmó Faqih, de 58 años.

El alcalde, Abed Ezzeldine, indicó que, una semana después de que el ejército libanés tomó el control, sólo unas 15 familias han regresado. Señaló que casi la mitad de las 500 viviendas de la aldea han sido destruidas y muchas otras resultaron dañadas.

Hezbollah se opone firmemente al acuerdo inicial alcanzado entre Israel y Líbano —que técnicamente siguen en estado de guerra desde la creación de Israel en 1948— y a las conversaciones directas entre ambos países, que continúan desde hace casi tres meses.

La más reciente guerra entre Israel y Hezbollah comenzó el 2 de marzo, cuando el grupo libanés disparó cohetes contra Israel dos días después de que Israel y Estados Unidos iniciaran su guerra contra Irán. Desde entonces, Israel ha invadido Líbano y ha ocupado decenas de aldeas en el sur a lo largo de su frontera.

Según el acuerdo, las fuerzas israelíes deben retirarse de algunas zonas ocupadas del sur de Líbano. Pero la ubicación de las zonas piloto iniciales generó controversia en Líbano. En la mayoría de las áreas no había tropas israelíes, lo que planteó dudas sobre cómo podría producirse una retirada. En Zawtar al-Gharbieh, no está claro si había tropas sobre el terreno. Pero sí las había en zonas adyacentes, y la aldea estuvo bajo un intenso fuego, lo que impidió que los residentes civiles y el ejército libanés entraran hasta la semana pasada.

El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, declaró a una cadena de televisión el martes que el ejército israelí ha destruido 24 aldeas centenarias y entre 15.000 y 20.000 casas en Líbano. Afirmó que las tropas israelíes controlan 700 kilómetros cuadrados (270 millas cuadradas) del sur de Líbano y que “están impidiendo incursiones contra las comunidades”.

Faqih revisaba los escombros el martes y sólo pudo recuperar nueve platos de la cocina. Esa habitación y la sala principal quedaron inutilizadas, con el techo parcialmente derrumbado. En el otro lado de la casa, un ataque israelí dejó un agujero en el techo del dormitorio principal.

“Estamos reuniendo lo que queda de lo que hemos acumulado durante 45 años”, comentó Faqih, y señaló que ya había vendido 20.000 dólares en joyas para reparar la casa por los daños de la guerra entre Israel y Hezbollah de 2024, algo que ya no puede permitirse. Espera que el gobierno los ayude a reconstruir.

El alcalde Ezzeldine dijo que Zawtar al-Gharbieh está “azotada por el desastre”.

“Se pueden ver algunas casas en pie, pero no son aptas para vivir y no pueden renovarse”, explicó. Añadió que el municipio hace todo lo posible por llevar agua en camiones cisterna a los residentes que regresan, y expresó que espera que unas 100 familias estén en la aldea para finales de semana.

Bulldozers del ejército libanés retiraban escombros de las calles de la aldea. En la plaza principal, camiones con ametralladoras montadas estaban estacionados cerca de una mezquita de cúpula azul parcialmente destruida. A unos 100 metros (109 yardas), un transporte blindado de personal bloqueaba una carretera que conduce a la aldea vecina de Zawtar al-Sharqiyah, que está totalmente ocupada por tropas israelíes.

Durante la visita del equipo de The Associated Press el martes a Zawtar al-Gharbieh, se produjeron tres fuertes explosiones en zonas ocupadas y se elevó una humareda marrón.

En sus declaraciones del martes al Canal 14, una emisora ultranacionalista en Israel, el ministro Katz sostuvo que en las 24 aldeas destruidas en Líbano “había chiíes que actuaron como enemigos en nombre de Hezbollah y amenazaron nuestras fronteras, a nuestros residentes, y llevaron a cabo provocaciones de manera constante”.

“No casa por casa, no incriminación: todas estas aldeas, su destrucción se ha completado”, afirmó.

Sus comentarios y el regreso de algunos residentes a la zona piloto se producen mientras equipos técnicos de Líbano e Israel tienen previsto celebrar otra ronda de conversaciones en Roma durante tres días, a partir del 4 de agosto.

En Beirut, un funcionario del Ministerio libanés de Exteriores dijo que las conversaciones se centrarán en encontrar otras zonas piloto que el ejército israelí entregará a la parte libanesa. El funcionario habló bajo condición de anonimato, de acuerdo con las normas.

Pero en Zawtar al-Gharbieh, el alcalde Ezzeldine dijo que no calificaría la zona piloto como un éxito hasta ahora. Señaló que las tropas israelíes siguen apostadas cerca, hay drones que vuelan continuamente sobre la aldea, y añadió que sólo la presencia del ejército libanés tranquiliza a los residentes.

Faqih dijo que su familia no se siente segura y que, si Israel amplía las zonas piloto incorporando una aldea cada par de meses, pasarán años “para que se retire y para que el sur sea liberado”.

"No tenemos seguridad, ni siquiera un 1%. No estoy nada contenta con la situación”, afirmó.

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La periodista de The Associated Press Natalie Melzer en Nahariya, Israel, contribuyó a este reportaje.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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