Triunfo histórico de El-Sayed al Senado resuena entre musulmanes estadounidenses

DEARBORN, Michigan, EE.UU. (AP) — Al hacer campaña sin descanso por todo Michigan, Abdul El-Sayed no destacó la posibilidad de que pudiera convertirse en el primer musulmán elegido para el Senado. Pero con la victoria en la mano, saboreó su triunfo sobre la bilis dirigida contra él y contra otros musulmanes estadounidenses.

“Intentaron demonizar a la gente por cómo reza”, le dijo a The Associated Press el miércoles. “Y Michigan —todo Michigan— respondió. La gente no quiere eso. Está harta”.

Mostró su orgullo en su discurso de victoria, al declarar: “Me llamo Abdulrahman Mohamed El-Sayed”.

Veinticinco años después que los atentados del 11 de septiembre y sus consecuencias hicieron florecer el sentimiento antimusulmán, esas emociones son compartidas por muchos musulmanes en Michigan y en todo el país.

Vieron un aumento de la retórica antimusulmana después de la elección de Zohran Mamdani como alcalde de la ciudad de Nueva York hace un año, y vieron cómo los ataques se intensificaban a medida que El-Sayed se convertía en el nuevo blanco principal. El presidente Donald Trump lo llamó “yihadista” que estaba “del lado de los terroristas”. Decenas de republicanos aliados de Trump en el Congreso formaron un caucus y lo bautizaron "País Libre de la Sharía", presentando el código religioso islámico como una amenaza para la Constitución.

Pero ahora, después de que se confirmara la contundente victoria de El-Sayed sobre su rival republicano Mike Rogers, existe una sensación generalizada de que está al alcance una victoria más amplia.

El resultado “representa un punto de inflexión histórico para la participación política de los musulmanes estadounidenses y una derrota histórica para la política del odio”, afirmó Nihad Awad, director ejecutivo nacional del Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas.

“Extremistas antimusulmanes, grupos de presión proisraelíes e incluso el presidente de Estados Unidos usaron todas las calumnias posibles para pintar al doctor El-Sayed como un monstruo musulmán”, sostuvo. “Nada de eso era cierto, y nada de eso funcionó. El odio antimusulmán estaba en la boleta, y fracasó”.

La emoción por la victoria de El-Sayed era palpable en Dearborn, una ciudad cerca de Detroit con una numerosa población árabe-estadounidense. El alcalde, Abdullah Hammoud, dijo que los residentes acudieron a las urnas en cantidades enormes.

“Qué bella historia estadounidense”, expresó Hammoud. “Uno de nuestros más brillantes y mejores se ganó el apoyo de la mayoría de los habitantes de Michigan que participaron en la elección de ayer. Y sin importar la dirección hacia la que rece, lo están enviando al Senado”.

Hammoud, quien conoce a El-Sayed desde hace más de una década, comentó que, aunque su triunfo fue importante para muchos árabe-estadounidenses, la gente votó por él por su plataforma, no por su identidad. Citó el apoyo en Dearborn a la campaña presidencial de 2016 del senador independiente de Vermont Bernie Sanders. Sanders, que es judío y se alinea con los demócratas, se postuló con una plataforma progresista.

En El-Sayed, los residentes de Dearborn “por fin se vieron reflejados y vieron a un candidato que les resultaba atractivo, pero tenía que ver con mucho más que solo su origen étnico o su religión”, señaló Hammoud. “Fue, sinceramente, por las políticas y por construir una coalición con esta comunidad de una manera honesta”.

Cuando Zaynah Jadallah, de 26 años, hizo campaña puerta a puerta por El-Sayed en Dearborn, contó que la mayoría de la gente le decía que ya planeaba votar por él incluso antes de invitarla a pasar. Atribuyó el reconocimiento del nombre a la campaña de base de El-Sayed y a su orgullo por su herencia egipcia.

“Siempre ha estado orgulloso de su identidad. Nunca se apartó de ella ni de decir su nombre”, comentó Jadallah.

Yasmin El-Sayed (sin parentesco con el senador electo), llevó a sus dos hijas a la reunión para seguir los resultados en Detroit desde Nueva York. Se le llenaron los ojos de lágrimas después del discurso de victoria.

“Habiendo crecido en un mundo posterior al 11 de septiembre, siendo musulmana, siendo árabe yo misma, jamás en un millón de años pensé que veríamos lo que vimos hoy”, manifestó.

El-Sayed describió su elección como una victoria para todos aquellos “que no se ven reflejados en nuestro gobierno o a quienes les han dicho que no pertenecen por una razón u otra —no solo por cómo rezan, sino por a quién aman, cómo se identifican, el color de su piel, dónde crecieron”.

“No me postulé para ser el primer senador musulmán. Me postulé para ser el próximo senador del estado de Michigan que de casualidad es musulmán”, explicó. “Pero también sé que la democracia consiste constantemente en la conversación sobre quiénes somos, quiénes queremos ser”.

“Michigan demostró lo grandes que somos. Rechazó una campaña odiosa y rencorosa que no tenía nada que decir sobre los problemas sociales que enfrentamos y solo me criticaba por el nombre que tengo o el rostro que tengo”, añadió. “Quiero que toda esa gente a la que le han dicho que Estados Unidos no es lo suficientemente grande para ellos reflexione sobre eso. Este país sí es lo suficientemente grande para todos nosotros”.

Mohamed Gula, director ejecutivo del grupo de defensa musulmán-estadounidense Emgage Action, se expresó eufórico por el triunfo de El-Sayed después de un año de “retórica extremadamente islamófoba y repugnante utilizada como estrategia de campaña”.

“Que Abdul saliera anoche y usara su nombre completo significó el mundo para alguien que creció en Estados Unidos después del 11 de septiembre, donde la comunidad musulmana estadounidense era vista a través del lente de la seguridad nacional”, afirmó Gula.

“Dentro de años, nuestros hijos podrán postularse a cargos públicos”, agregó, “y ser vistos como quienes son”.

Entre los blancos más frecuentes de la retórica antimusulmana estuvo la sharía, el código religioso que brinda a los musulmanes orientación sobre cómo llevar vidas rectas. En la convención de mitad de mandato de los republicanos en Dallas, algunos de los aplausos más estruendosos llegaron después de que el senador republicano Ted Cruz, de Texas, declarara: “La ley sharía no tiene lugar en Estados Unidos”.

Líderes cívicos y académicos musulmanes estadounidenses —en Texas y otros estados— respondieron con firmeza. Defendieron con vehemencia la sharía —tal como se practica en Estados Unidos— como una guía positiva que comparte elementos con otros códigos religiosos como los Diez Mandamientos y el la Torá. Refutaron las afirmaciones de críticos republicanos de que la sharía es un código coercitivo que amenaza la Constitución y el sistema judicial.

Gula señaló que el gobernador republicano de Texas Greg Abbott y el fiscal general Ken Paxton estuvieron entre los líderes de la campaña anti-sharía. Abbott perdió su intento de reelección en la votación del martes, y Paxton fue derrotado de forma contundente por el demócrata James Talarico en la contienda por un escaño en el Senado.

“Vi esto como no solo musulmanes plantándose contra la islamofobia como nunca antes”, declaró Gula. “Vi a estadounidenses diciendo que el odio no se usará como tema de campaña... no vamos a aceptar el odio”.

Asma Uddin, profesora en la Facultad de Derecho de la Universidad Estatal de Michigan, ha sostenido que muchos políticos estadounidenses están presentando prácticas religiosas musulmanas ordinarias —como la oración, la elección de vestimenta, la orientación familiar y la asistencia a la mezquita— como evidencia de peligro político.

“Lo que me resulta especialmente emocionante es que El-Sayed ganó en un clima político en el que ser visiblemente musulmán todavía puede ser un lastre”, dijo. Su victoria “nos da una razón real para el optimismo. Sugiere que los ataques antimusulmanes no necesariamente tienen el peso político que quienes los emplean suponen que tienen”.

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Cappelletti reportó desde Washington y Crary desde Nueva York.

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La cobertura de temas religiosos de la Associated Press cuenta con apoyo de The Conversation US, con fondos de la Lilly Endowment Inc. La AP es la única responsable del contenido.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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