Entre semana camina por las calles bombardeadas de Ciudad de Gaza hasta un espacio de coworking donde los trabajadores independientes cargan dispositivos y acceden a internet estable. El trabajo remoto aporta ingresos desesperadamente necesarios y una forma de escape de la empobrecida y en gran parte destruida Franja de Gaza.
Tras bombas, apagones y restricciones bancarias, trabajadores digitales de Gaza siguen programando
CIUDAD DE GAZA (AP) — Mientras drones israelíes zumban sobre sus cabezas y las sirenas de ambulancias aúllan a lo lejos, Tarik Zaeem está encorvado sobre su laptop, trabajando en líneas de código para una aplicación saudí para estacionar coches, depurando su lector de códigos de barras.
“Cuando trabajo, lo olvido todo y me concentro en programar. Dejo de pensar en las necesidades básicas de mi familia”, comenta Zaeem, un programador de 44 años, sobre su esposa y sus tres hijos, quienes huyeron a Egipto al inicio de la guerra. “Dejo de pensar en los bombardeos o en buscar agua potable. Cuando estoy en mi portátil, dejo fuera todo lo demás”.
Zaeem forma parte de una comunidad de trabajadores independientes que codifican, diseñan y programan para clientes en el extranjero. Las plataformas que los conectan con clientes —incluidas Freelancer.com, Upwork y Mostaql— tienen cada una a miles de palestinos de Gaza registrados.
Como otros en Gaza, en ocasiones han tenido dificultades para encontrar comida, agua y refugio, han perdido amigos y familiares, y han visto sus casas y barrios arrasados por ataques aéreos israelíes. Muchos dejaron de trabajar, pero otros siguieron adelante, diseñando logotipos para pizzerías en Canadá, creando apps de reservas para barberías palestinas y desarrollando sitios web para empresas en Kuwait y Turquía.
Tras soportar dos años de guerra, su trabajo se está volviendo más constante, incluso cuando los esfuerzos más amplios de recuperación y reconstrucción siguen paralizados siete meses después de que entró en vigor un frágil alto el fuego, en octubre.
El trabajo independiente digital se popularizó hace más de una década en Gaza. Los sectores tradicionales se redujeron después de que Hamás tomó el control de la franja en 2007, mientras el bloqueo intensificado de Israel devastaba la agricultura, la manufactura y otras industrias.
El alto desempleo y el aumento de la conectividad —más de nueve de cada 10 hogares en Gaza tenían internet antes de la guerra— empujaron a miles de graduados universitarios con habilidades digitales a buscar ingresos en el extranjero.
Donantes extranjeros y ONGs se dieron cuenta, invirtiendo en hackatones, incubadoras y academias de programación. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo dijo en 2018 que “el trabajo independiente y los empleos en línea se consideran entre las mejores soluciones temporales al problema del desempleo”.
Antes de la guerra, Gaza Sky Geeks, de Mercy Corps con sede en Estados Unidos, gestionaba concurridos espacios de coworking con paredes de vidrio y un mural de grafiti con la palabra “emprendedor” en árabe. Rand Safi, su gerente sénior de programas, señaló que el interés se disparó una vez que quedó claro que los trabajadores remotos de Gaza podían competir en el mercado global.
La mayor parte de eso desapareció durante la guerra desencadenada por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, en el que milicianos mataron a unas 1.200 personas y secuestraron a 251. La ofensiva de represalia de Israel mató a más de 72.700 personas en Gaza, según funcionarios locales, y desplazó a la mayoría de los 2 millones de habitantes del enclave, a menudo en múltiples ocasiones. Cientos de miles buscaron refugio en miserables campamentos de tiendas, y los cortes de electricidad e internet eran generalizados.
Gaza Sky Geeks indicó que dos de sus tres sedes fueron destruidas en ataques aéreos. Emprendedores, participantes e instructores han muerto o se ha perdido el contacto con ellos. Hoy, es uno de los grupos que trabajan para reactivar el sector, apoyando operaciones en cinco espacios de coworking independientes donde los trabajadores digitales pueden regresar.
“Quieren la vibra, y creo que quieren una parte de su pasado”, comentó Safi. “Hay entre la gente una sensación de no querer depender de la ayuda humanitaria. Quieren un ingreso”.
Más del 75% de la infraestructura de telecomunicaciones de Gaza resultó dañada durante la guerra, y los cortes de energía a menudo dificultan cumplir contratos.
Sharif Naim, ingeniero de software, explicó: “Cuando empezamos, el principal problema era la electricidad y el acceso a internet. Ahora ya no es tanto un problema porque se han abierto espacios de trabajo en toda Gaza”.
Durante la guerra, Naim fundó Taqat Gaza, un espacio de coworking alimentado por generadores solares que da a los empleados remotos la oportunidad de trabajar en turnos de tres horas. Hoy atiende a más de 500 trabajadores independientes, ofreciendo un día completo de acceso a internet y oportunidades de networking que, según Naim, se consideran igual de útiles.
Añadió que “el enfoque (hoy) es crear un entorno de trabajo adecuado, capacitar y ayudar a los trabajadores independientes a reconstruir habilidades perdidas durante la guerra para que puedan competir de nuevo en el mercado global”.
Parte de ese esfuerzo se ha dirigido a las mujeres, muchas de las cuales se convirtieron en el sostén del hogar o necesitaron buscar ingresos adicionales en medio de la guerra.
Reem Alkhateeb, madre y diseñadora gráfica, intenta encontrar tiempo para trabajar por internet mientras gestiona las cargas diarias de la supervivencia, incluida la espera en fila para conseguir comida y agua. Los precios se han disparado y su esposo perdió el empleo, lo que convirtió el ingreso complementario de su trabajo independiente en el salvavidas financiero de la familia.
“Nuestros sueños ya no son de lujo ni de grandes ambiciones. Soñamos con las cosas más simples que ya deberían ser derechos humanos básicos: tener electricidad, tener acceso a internet, poder vivir y trabajar con normalidad”, señaló Alkhateeb.
Con los bancos a menudo inaccesibles en Gaza y plataformas como PayPal no disponibles para personas con direcciones palestinas, los trabajadores independientes han tenido que encontrar formas alternativas de cobrar. Algunos canalizan los pagos a través de familiares en el extranjero que pueden recibir transferencias en su nombre, mientras otros dependen de intermediarios de efectivo que aceptan transferencias electrónicas a cambio de comisiones elevadas.
Algunas iniciativas han intervenido para ayudar a los trabajadores independientes a navegar el laberinto de los desafíos de pago. Después de que su esposo y su hija fueran asesinados en 2024, Salsabil Bardawi fundó Gaza Talents como una plataforma para conectar a trabajadores independientes de Gaza con clientes internacionales y ayudarlos a construir carreras. Desde entonces ha facilitado más de 600.000 dólares en ingresos para los trabajadores, asociándose con el Banco de Palestina y la billetera digital PalPay.
“Mucha gente puede trabajar; todo lo que necesita es una computadora portátil, internet, electricidad y clientes”, señaló Bardawi.
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Metz informó desde Ramala, Cisjordania.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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