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Surge una chispa de esperanza en Gaza tras el anuncio de Trump, mientras Israel continúa sus ataques

EL CAIRO (AP) — Para los palestinos en Gaza, el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump de que Hamás había aceptado desarmarse fue una pequeña señal de esperanza de que los ataques de Israel podrían terminar, lo que les permitiría reconstruir sus vidas y lo que queda de sus hogares.

Pero también chocó con la realidad sobre el terreno, donde los ataques israelíes han continuado desde que Trump promocionó por primera vez el acuerdo a última hora del jueves en Washington, y donde se han dado pocos pasos para avanzar hacia un acuerdo de alto el fuego más amplio que entró en vigor en octubre.

La mayoría de los 2 millones de palestinos de Gaza siguen desplazados o viven en campamentos de tiendas, donde las malas condiciones y el hacinamiento han provocado infestaciones de roedores y brotes de enfermedades infecciosas como la varicela.

“Pueden hablar de retirada y desarme”, manifestó Abdel Moneim Aboul-Roos, de 24 años, un conductor de tuk-tuk que perdió una pierna en un ataque aéreo israelí. “No me importa nada de eso mientras no haya comida ni medicinas”.

Israel y Hamás firmaron el año pasado un plan de alto el fuego respaldado por Estados Unidos que puso fin a las principales operaciones de combate, permitió el regreso de rehenes israelíes y posibilitó un aumento de la ayuda humanitaria al enclave palestino. También contemplaba la retirada gradual de las tropas israelíes, la creación de una fuerza internacional de estabilización y un programa para desmantelar las armas en poder de Hamás.

Sin embargo, mientras cada parte acusaba a la otra de violar el alto el fuego, las negociaciones se estancaron. Hamás conservó sus armas y el ejército israelí se negó a retirarse. Desde octubre, Israel ha matado a más de 1.200 palestinos en Gaza y ha ampliado la cantidad de territorio que controla. Cinco soldados israelíes también han muerto en ataques de combatientes.

La hoja de ruta que anunció Trump —y que Hamás confirmó— aborda con términos más específicos el tipo de armas que el grupo rebelde y sus aliados deberán entregar a un nuevo gobierno tecnocrático. En el documento se indica que Israel no participará en el desmantelamiento de las armas de Hamás y que debería detener todas las operaciones militares en Gaza para que la transición pueda avanzar y la recuperación pueda comenzar.

Pero los residentes en Gaza dicen que se les ha prometido repetidamente que la guerra se detendrá y que sus vidas mejorarán. Consideran la hoja de ruta como un avance positivo, pero siguen escépticos de que Israel o Hamás cumplan los términos.

“Ya basta. Necesitamos que nuestras vidas mejoren”, señaló Ayman Ahmed, un palestino desplazado que vive en el sur de Gaza. Dijo que espera que Hamás entregue sus armas, pero no cree que eso vaya a ocurrir pronto.

“No les importan las vidas de los palestinos”, afirmó.

La guerra comenzó cuando grupos armados encabezados por Hamás atacaron el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, matando a unas 1.200 personas y trasladando a otras 251 a Gaza como rehenes. La ofensiva de represalia de Israel ha provocado la muerte de más de 73.300 personas, según el Ministerio de Salud de Gaza, que formaba parte del gobierno dirigido por Hamás.

El ministerio mantiene registros detallados que las agencias de la ONU y organizaciones internacionales consideran, por lo general, fiables. No distingue entre civiles y combatientes, pero sostiene que las mujeres y los niños representan alrededor de la mitad de todas las muertes.

Debido al elevado número de fallecidos y a los ataques en curso, otros palestinos creen que Israel se negará a hacer concesiones.

En el sur de Gaza, Ghazal Astal vive entre los escombros. Dijo que constantemente hay disparos israelíes y que el territorio se ha transformado en un “campo de batalla indescriptible”.

Ammar Kaskeen, de 30 años, afirmó que no cree que la hoja de ruta obligue a las tropas israelíes a retirarse. Para Israel, según Kaskeen, el objetivo no es solo desarmar a Hamás, sino también expulsar de Gaza a la población palestina.

“Nos harán sufrir”, dijo.

Israel no ha comentado públicamente la hoja de ruta, pero funcionarios israelíes, que hablaron de forma anónima durante los últimos dos días, han señalado que el documento no se ajusta a los intereses del país.

Los funcionarios también reiteraron que Israel no se retiraría de la Línea Amarilla en Gaza, que divide el territorio controlado por Israel en el este de la parte occidental del enclave.

En los últimos meses, el ejército ha construido una enorme barrera de tierra aproximadamente a lo largo de la misma línea, desarrollando lo que describió como una “zona de seguridad” adyacente al terraplén, equipada con recursos de inteligencia y tecnológicos.

Israel también ha llevado a cabo demoliciones controladas y operaciones de despeje en gran parte del territorio que controla. Los palestinos que vivían allí aún no han regresado, y no están seguros de si sus casas siguen en pie.

Anas Nakla fue desplazado de Rafah, en el sur de Gaza, durante la guerra. Dijo que sabe que su casa fue destruida, pero aun así quiere volver a su hogar con su esposa y sus hijos.

“Ya no existe”, dijo. “Pero podemos volver y reconstruir”.

De manera similar, Mohamed Hamad, que tuvo que dejar atrás su casa en el norte de Gaza, espera que la hoja de ruta respaldada por Estados Unidos presione a Israel para que abandone algunas de las zonas que controla. Cree que, aun si solo un pequeño número de personas pudiera regresar a sus hogares, “les dará esperanza al resto de que algún día también podrán volver”.

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Melanie Lidman y Sam Mednick contribuyeron a este reportaje desde Tel Aviv, Israel.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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