ver más

Silencio radiofónico durante paso del huracán Lowel revela deficiencia grave en plan de emergencia

Durante años, la preparación para las emergencias ha seguido un mantra: las autoridades de todo el estado instan a los residentes de Hawai a tener a la mano radios portátiles y baterías de repuesto cuando las tormentas u otros peligros representen una amenaza. La idea es que dichos radios transmitan advertencias gubernamentales urgentes y actualizaciones, incluso si otros sistemas fallan.

No obstante, cuando el huracán Lowell azotó Kauai esta semana, se interrumpió el suministro eléctrico y las comunicaciones de radio dirigidas al público fallaron en gran parte de la isla. Eso dejó a los residentes sin información esencial, como qué carreteras eran seguras para transitar, dónde podían obtener alimentos y ayuda, y si los hospitales u otras instalaciones públicas estaban abiertos. Muchos se quedaron literalmente a oscuras.

“Me sentí realmente aislado durante unas 24 horas, pero no había electricidad ni internet”, expresó Gary Hooser, exsenador estatal y concejal del condado. “Así que, aunque el condado estuviese emitiendo avisos, no los habría recibido. La única opción habría sido salir a conducir. Intenté subirme al vehículo, encendí la radio y no se oía nada”.

Las dos emisoras designadas para emergencias en Kauai —KONG FM 93,5, y la estación comunitaria Kauaʻi Community Radio, o KKCR— enfrentaron problemas de suministro eléctrico debido a la tormenta, lo que limitó o anuló su alcance. Hasta la mañana del jueves, KKCR operaba a través de su emisora de baja potencia (90,9), cuyo alcance sólo llega a la zona comprendida entre la costa norte de Kauai y Kapaa.

KONG dejó de transmitir por completo durante un tiempo, aunque retomó sus emisiones ya avanzada la mañana del jueves.

KKCR es una emisora comunitaria independiente, sin fines de lucro y financiada por sus oyentes, la cual fue creada tras el paso del huracán Iniki para ofrecer información confiable durante emergencias, refirió Anni Caporuscio, directora ejecutiva de la emisora. Las emisiones de KKCR en la frecuencia 90,9 funcionaron gracias a un generador a diésel, pero no ocurrió lo mismo con otros transmisores que cubrían otras frecuencias de la emisora.

Estas emisoras “deberían tener la infraestructura necesaria para disponer de un generador de respaldo o baterías en todos nuestros centros de transmisión”, agregó Caporuscio en una entrevista el miércoles. “No obstante, mi emisora carece de fondos suficientes en todos los aspectos”.

El jueves, KKCR recibió un impulso al recuperar la conectividad a internet gracias a un sistema Starlink donado por la Fundación Lahui.

“Estoy muy entusiasmada”, manifestó Caporuscio en un mensaje de texto.

La situación en Kauai contrasta con lo ocurrido en la isla en 1992 durante el huracán Iniki, una tormenta mucho más destructiva que Lowell. Ese año, Ron Wiley, conocida personalidad de la radio local, se mantuvo al aire en la emisora KONG-FM de Kauai. Si bien la estación estuvo fuera de servicio temporalmente debido al impacto directo del huracán, el personal logró reanudar las emisiones al día siguiente mediante un generador eléctrico.

El jueves, tres días después del paso de Lowell, no fue posible contactar a Chuck Bergson, presidente y director general desde hace tiempo del Pacific Media Group Inc., para obtener sus comentarios. KONG forma parte del Pacific Media Group.

En marzo, las transmisiones de radio también se interrumpieron en la isla de Maui durante las tormentas Kona —sistemas de baja presión subtropical que alteran drásticamente el clima habitual de las islas de Hawai—, lo que puso de relieve aún más la fragilidad de las comunicaciones de emergencia del estado.

Darryl Oliveira, administrador interino de la Defensa Civil del condado de Hawai, dijo que las emisiones de radio dirigidas al público son la columna vertebral de la comunicación gubernamental con las comunidades del archipiélago durante las emergencias. “Se incluye en todos nuestros mensajes hoy en día: por favor, siga a sus emisoras locales para conocer los avisos oficiales de su zona”.

“Prácticamente todos los que tienen auto tienen también una radio”, añadió. “Suele ser (un medio) menos vulnerable a estos fenómenos meteorológicos en comparación con, digamos, las redes sociales o el correo electrónico, porque esas cosas tienen múltiples puntos de fallo, tanto en el suministro eléctrico como en la conectividad de banda ancha”.

El jueves, algunos exigieron una evaluación exhaustiva de la infraestructura radiofónica del estado.

Chris Leonard, presidente y director general de la empresa New West Broadcasting Corp. en la Isla Grande, argumentó que la radio es el medio de comunicación más confiable durante las tormentas y otras catástrofes, un hecho que el estado reconoce desde hace tiempo.

Señaló que el terremoto de la bahía de Kiholo, ocurrido en el oeste de Hawai en 2006, suscitó un debate muy serio sobre la necesidad de contar con generadores para los transmisores y estudios de radiocomunicación luego de que el sismo provocara apagones en la Isla Grande y en Honolulu.

Leonard agregó que, en aquel entonces, la administración de la gobernadora Linda Lingle convocó a un comité de revisión de comunicaciones, el cual identificó varios problemas, entre ellos la falta de sistemas confiables de energía de respaldo para la radio, así como la ausencia de mecanismos para transmitir de forma confiable mensajes del gobierno directamente a las emisoras para su difusión.

Posteriormente, las emisoras de la Isla Grande y otras recibieron un apoyo considerable que les permitió adquirir generadores, pero “la realidad es que muchas emisoras no cuentan con energía de respaldo”, apuntó Leonard. Los generadores resultan muy costosos, tanto al adquirirlos como al mantenerlos, destacó.

Leonard, quien también es presidente de la Asociación de Radiodifusores de Hawai, expuso: “Es algo de lo que definitivamente he estado hablando (desde) antes de estos eventos, diciendo que tenemos graves deficiencias en la infraestructura de comunicaciones en todo el estado, y que estas son cuestiones que deben abordarse”.

En Maui, Zane Lacaden, gerente general de Akamai Broadcasting, una empresa local de medios de comunicación y radiodifusión, dijo que los fuertes vientos vinculados a las tormentas Kona movieron la antena situada en la torre de la emisora que está en la cima del volcán Haleakala. Esto interrumpió las transmisiones en las cuatro frecuencias de FM de la estación, explicó. Debido a las fuertes lluvias y a los desprendimientos de rocas en la montaña, los equipos de mantenimiento no pudieron acceder a la cima durante tres semanas para realizar las reparaciones necesarias. La emisora continuó sus transmisiones a través de internet y en frecuencias de AM.

La estación también necesita un generador de respaldo nuevo para sus oficinas y estudios en la localidad de Kahului, agregó. Actualmente, el estudio cuenta con un sistema de baterías de respaldo que se activan si se corta el suministro eléctrico —algo que ocurrió brevemente durante el huracán Lala el mes pasado—, pero esta es una solución meramente temporal. Lacaden refirió que la emisora colabora con la Agencia de Gestión de Emergencias de Maui para adquirir un nuevo generador a gasolina.

Instó a los residentes que buscan información durante emergencias a probar diferentes formas de sintonizar sus radios: si la frecuencia de FM no funciona, sugirió cambiar a AM; si disponen de internet o servicio de telefonía móvil, intentar escuchar la emisora en línea o a través de la app Akamai Daily News.

Oliveira agregó que él cree que, en el futuro, los legisladores prestarán más atención al tema de la comunicación pública, y también manifestó que él mismo ha abogado, en reuniones recientes con miembros de la delegación del Congreso y otras autoridades, para que el gobierno “apoye y continúe fortaleciendo la capacidad de recuperación de nuestro sistema de radio pública”.

Los generadores que fueron instalados en la Isla Grande hace 20 años, tras el terremoto de la bahía de Kiholo, probablemente ya están por llegar al final de su vida útil y podría ser necesario reemplazarlos, dilucidó Oliveira.

Entre las posibilidades para mejorar los sistemas se incluye la sustitución de los generadores actuales por equipos que consuman menos combustible, expuso. Otras opciones son la incorporación de paneles solares y baterías como fuente de energía de respaldo, y fortalecer las instalaciones que sirven a las emisoras de radio, añadió Oliveira.

Leonard dijo que, en su opinión, el condado de Hawai ha realizado una buena labor de preparación ante desastres, aunque percibe “posibles deficiencias” en los sistemas de comunicación de todo el estado en caso de que las islas sufran el impacto de tormentas más fuertes que los huracanes Lala o Lowell.

“Estas son cuestiones que sin duda requieren una respuesta”, expresó. “Son asuntos que deben abordarse. Necesitamos trabajar más para estar preparados ante un acontecimiento de gran magnitud”.

La situación de las emisoras de radio durante las emergencias es una cuestión de alcance nacional. Para garantizar sistemas de energía de respaldo adecuados, las emisoras de radio públicas e independientes han enfrentado dificultades económicas desde hace mucho tiempo, tanto en Hawai como en otras regiones. También han tenido que lidiar con recortes en la financiación federal destinada a mejorar la comunicación radiofónica durante las tormentas, los terremotos y otros desastres.

Durante una reciente campaña de recaudación de fondos, KKCR informó a quienes la apoyan que, “tras el retiro de fondos y el cierre de la Corporation for Public Broadcasting (CPB), Kauaʻi Community Radio presenta un déficit presupuestario anual de 83.000 dólares”.

Entre 2022 y 2024, el Congreso asignó 136 millones de dólares a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) para el programa de subvenciones del Sistema de Alerta de Nueva Generación, según informó la National Public Radio (NPR).

La CPB gestionaba dichas asignaciones y distribuía los fondos de la FEMA directamente a las emisoras de radio y televisión públicas, con el fin de ayudarles a adquirir generadores de emergencia, transmisores nuevos y otros equipos. No obstante, este mecanismo se vio interrumpido en julio del año pasado, cuando los republicanos del Congreso votaron a favor de cerrar la CPB, con lo que le suprimieron la financiación federal que recibía.

Desde entonces, los fondos destinados a las comunicaciones de emergencia ya no se asignan a las emisoras de radio y televisión, sino a los estados, territorios y las entidades tribales. Los republicanos han calificado esta medida como una victoria contra el fraude. Sus detractores dicen que ha añadido más capas burocráticas para la adquisición de equipos necesarios para afrontar situaciones de desastre.

———

La periodista Madeleine Valera de Civil Beat contribuyó a este despacho.

———

Este reportaje fue publicado originalmente por Honolulu Civil Beat y distribuido a través de una colaboración con The Associated Press.

FUENTE: AP

¿Querés estar informada/o las 24hs?

Suscribite a nuestro Newsletter

Notas relacionadas

Dejá tu comentario