Según la investigación los niños y adolescentes que comparten mesa con otros miembros del hogar tendrían, además mejores lazos emocionales y desarrollarían comportamientos más saludables, sin contar que durante ese tiempo se mejora la comunicación con los padres ya que es el momento de compartir las cosas del día.
Lo importante es dar ejemplo.
Además comer en familia se ha asociado a una mejor calidad en la dieta así como a una ingesta superior de frutas y verduras en los más pequeños.