“Now I’m older” (Ahora soy mayor), apunta el vocalista principal, unos versos después. "I would like to ask you if tonight we could stay at home” (Me gustaría preguntarte si esta noche podríamos quedarnos en casa).
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Reseña: "Foreign Tongues" de los Rolling Stones amplía un tardío y asombroso auge creativo
“When I was oh so young I used to want to go to Mars” (Cuando era tan, tan joven solía querer ir a Marte), canta Mick Jagger, esa voz entrecortada, aún sorprendentemente afilada y clara, en “Foreign Tongues”, el 25.º álbum de estudio de los Rolling Stones.
¿Qué?
¿Los Stones, nuestros eternos chicos malos británicos con melenas todavía abundantes, nuestros orgullosos Peter Pan del rock ‘n’ roll, están cantando sobre envejecer?
Pero les permitiremos este leve guiño a la mortalidad en la canción titulada “Mr. Charm”, sobre todo porque los planes para esta noche en casa SÍ suenan bien, con la promesa de cócteles y vino. “You see I’m really quite polite” (Ya ves que en realidad soy bastante educado), dice la canción.
“Educado” no siempre es la palabra asociada con esta banda de 64 años, ¿recuerdan sus encontronazos con distintos departamentos de policía? Hoy en día, Jagger, Keith Richards y Ronnie Wood no son ni rebeldes ni degenerados: son multimillonarios elegantes. Pero tienen la suficiente picardía como para añadir un dardo, en “Mr. Charm”, contra “Mr. Musk”. Un cumplido no es.
Más en serio, los Stones se ponen de lleno políticos en una canción del excelente y sumamente escuchable “Foreign Tongues”, un álbum que amplía un improbable estallido tardío de creatividad iniciado por el “Hackney Diamonds” de 2023, ganador del Grammy. Esa canción, “Ringing Hollow”, es por momentos mordaz y deprimente, ya que narra una historia de amor en decadencia entre la banda y el país que conquistaron hace décadas: Estados Unidos.
“Well I was madly in love with you before we ever met” (Bueno, yo estaba locamente enamorado de ti antes de que nos conociéramos), dice. “Watched all your movies, smoked your cigarettes” (Veía todas tus películas, fumaba tus cigarrillos).
Pero las cosas han cambiado en la América actual, donde “there’s always a scoundrel trying to whip up the crowd” (siempre hay un canalla intentando azuzar a la multitud). No se menciona por su nombre a ningún líder actual. “Lady Liberty don’t look so good when she’s wearing a frown” (Lady Liberty no se ve tan bien cuando frunce el ceño).
Les diremos lo que SÍ se ve, o más bien suena, bien: la voz de Jagger. ¿Cómo se ha mantenido tan potente, cuando cumple 83? Tomaremos lo que él esté tomando, como se suele decir. En “Jealous Lover”, una canción de ruptura, incluso se luce con un falsete feroz, al estilo de “Emotional Rescue”. Richards, como era de esperar, iguala esa potencia en la guitarra, y además ofrece un turno verdaderamente conmovedor como voz principal en “Some of Us”, sobre una amante que lo mantiene alerta —o en realidad, de rodillas: “Some of us are on our knees, begging, baby” (Algunos de nosotros estamos de rodillas, suplicando, nena). En cuanto a Wood, escuchen a Jagger gritar “¡Vamos, Ronnie!” mientras el guitarrista se lanza a un solo abrasador en “Back in Your Life”.
El álbum es notablemente consistente, sin ningún verdadero bodrio en el conjunto, aunque algunas canciones son más memorables que otras. Y, como en “Hackney Diamonds”, hay un envidiable contingente de invitados: Bruno Mars toca la campana en “Never Wanna Lose You”, y Paul McCartney participa en el bajo en “Covered in You”. (Paul también pasó por el álbum anterior. ¿Es una visita habitual que algún día podría extenderse al escenario de conciertos? ¿Quizá?) Steve Winwood se encarga del órgano y Robert Smith, de The Cure, aporta guitarra y coros.
El “invitado” más conmovedor de todos apenas es un invitado: el fallecido y grandioso Charlie Watts aparece en “Hit Me in the Head”, con su pista grabada en Los Ángeles antes de la muerte del icónico baterista en 2021, a los 80 años. Es difícil no sentir escalofríos cuando se le oye empezar. (En otras partes, Steve Jordan está en la batería).
Algunas canciones parecen listas para el próximo repertorio de estadio, si hay espacio entre los clásicos, un gran “si”. Como la rockera “Divine Intervention”, o quizá “Rough and Twisted”, que abre el álbum con un gruñido blusero: “Why don’t you drive me, down that rough and twisted road? Why don’t you guide me, ’cause I don’t know which way to go” (¿Por qué no me llevas por ese camino áspero y retorcido? ¿Por qué no me guías, porque no sé por dónde ir).
Pero, por supuesto, la banda SÍ parece saber por dónde ir, especialmente bajo la guía experta de Andrew Watt, quien también produjo “Hackney”.
La mayoría de las canciones, como es habitual, son de Jagger y Richards, pero también hay una buena versión de “You Know I’m No Good”, de Amy Winehouse, con Jagger haciendo doble trabajo en la voz y la armónica.
Y el álbum termina con una versión de “Beautiful Delilah”, de Chuck Berry. Al igual que la pista final de Muddy Waters en “Hackney”, se siente como un cariñoso guiño a un momento seminal en el andén de una estación.
Hablamos, por supuesto, de aquel encuentro de 1961 entre dos adolescentes llamados Keith y Mick, con un montón de álbumes de blues bajo el brazo del futuro vocalista principal: un momento que lanzó una de las grandes asociaciones en la historia del rock. Todavía, de manera improbable, sigue rockeando. Y creando.
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“Foreign Tongues” de los Rolling Stones
Cuatro estrellas de cinco
Para repetir: “Divine Intervention”, “Ringing Hollow”, “Rough and Twisted”, “Some of Us”
La puedes saltar: Ninguna; cada pista aquí contiene algo interesante.
Para fans de: Rock ’n’ roll, puro y simple.
FUENTE: AP
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