Premios Princesa de Asturias hacen un llamado a la defensa de la unidad de Europa

MADRID (AP) — Oviedo, una pequeña ciudad señorial del norte de España, volvió a convertirse el viernes en referente cultural con la entrega de unos Premios Princesa de Asturias, con la vista puesta en la defensa de la unidad de Europa, la democracia y en Leo Messi.

En un contexto de creciente polarización, para hacer frente a las amenazas internas y externas a la unidad europea surgida tras la Segunda Guerra Mundial, el historiador Timothy Garton Ash, Premio en Ciencias Sociales, propuso una fórmula con apenas tres ingredientes: búsqueda de la verdad, confianza y “tiquitaca”, el estilo de juego popularizado por el fútbol español en las últimas décadas.

“¿Acaso es posible hablar en España, en 2026, y en presencia de Lionel Messi, sin mencionar el fútbol? La lección que el fútbol ofrece a Europa es que el éxito requiere tanto del genio individual como de un sofisticado trabajo en equipo”, manifestó Garton Ash. “Ojalá las naciones, Estados y regiones de Europa fueran capaces de hacer lo mismo, combinando, como siempre ha hecho Europa en sus mejores momentos, la diversidad y la unidad. Seríamos imbatibles”.

La actualidad más reciente se ha colado en la ceremonia de premiación de la mano de la princesa Leonor, que ha reconocido los problemas que afronta su generación, que ha salido en masa a la calle en varias ciudades del continente para reclamar mejoras en la educación pública, en vivienda y medidas para afrontar el costo de la vida, entre otros asuntos.

“Los jóvenes nos hacemos preguntas: Cómo mantener el entusiasmo en estos tiempos de desencanto social profundo, de descreimiento y desigualdades, de conflictos, extremismos, populismos, guerras tecnológicas, híbridas, realidades líquidas, realpolitik, amenazas, incertidumbre, todo amplificado además en las redes..., los números macroeconómicos y el coste de la vida”, afirmó Leonor, de 20 años, y en cuyo nombre se entregan los galardones. “¿Cómo afronta mi generación semejante complejidad?”.

Ese descontento se podía palpar a las puertas del Teatro Campoamor, que albergó el acto. En sus inmediaciones se encuentra una de las múltiples acampadas instaladas en varias ciudades españolas para exigir medidas que faciliten el acceso a la vivienda. El movimiento comenzó a finales de septiembre tras el desahucio de una mujer de 87 años de la vivienda en la que llevaba más de 70 años viviendo de alquiler en Madrid.

La cantante estadounidense Patti Smith, que celebró su Princesa de Asturias de las Artes con una versión a capella de su canción “Wing” desde el escenario, dijo que, a punto de cumplir los 80 años, "el premio es un incentivo para seguir trabajando y evolucionando, para encontrar nuevas formas de ayudar del mejor modo posible a la gente y dar esperanza y estabilidad a las nuevas generaciones.

El invitado que más miradas acaparó en la 46ª edición de los premios fue Leo Messi. El astro argentino, que desarrolló la mayoría de su laureada carrera futbolística en el Barcelona, se ha visto envuelto en un constante baño de masas desde su llegada a la ciudad para recibir el Princesa de Asturias de Deportes. La expectación llegó a las puertas del teatro, donde se vieron algunas camisetas de la Albiceleste con su nombre a la espalda, apenas unas semanas después de su retirada de la selección.

Kenichi Yoda, presidente de Studio Ghibli, recibió el premio de Comunicación y Humanidades acompañado de un peluche de Totoro, uno de los personajes más populares del estudio de animación japonés. Los químicos británicos David Klenerman y Shankar Balasubramanian y el biofísico francés Pascal Mayer fueron reconocidos en Investigación Científica por su labor en el desarrollo de las tecnologías de secuenciación del ADN de nueva generación; la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Cooperación Internacional, y el novelista británico Julian Barnes en Letras.

La lista de premiados la completó la astronauta estadounidense Christina Koch, que participó en la histórica misión Artemis II de la NASA alrededor de la Luna, al recoger el premio a la Concordia.

“No esperen a la próxima misión a la luna para darse cuenta de que sus semejantes son sus compañeros de tripulación. Artemis no tiene por qué ser una anomalía en un mundo que, por lo demás, parece haberse vuelto loco”, dijo Koch refiriéndose al sentimiento de unidad global que despertó la misión de 10 días, que sufrió algunos problemas técnicos y recibió elogios de políticos y celebridades.

“Elijan el mundo en el que quieren vivir en cada interacción, en cada calle (...) Confíen, sean agradecidos, muéstrense vulnerables”, concluyó.

FUENTE: AP

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