Hace 118 que se corre esta maratón, pero la de 2014 era especial, porque era la oportunidad de Boston de demostrar que los atentados terroristas del año pasado no iban a frenarlos. Las dos bombas puestas por los hermanos Tsarnaev mataron a tres personas, incluido un niño de 8 años, e hirieron a otros 260. Pero Boston siguió adelante.
Con honras militares, y un minuto de silencio, se recordó a las víctimas. Y luego, todos corrieron.
36 mil personas participaron de la maratón. 5 mil de ellos lo habían hecho también el año pasado. Este año la ciudad se aseguró de que no hubiera inconvenientes. Un sistema de cámaras controlaba todo el recorrido. 3500 policías, entre uniformados y encubiertos, controlaban las calles. Se revisó una por una a las personas del público, y con helicópteros se patrulló el área.
Y la fiesta se vivió en paz.
Para algunos, como Peter, es su primera maratón. El año pasado vivió el caos de las bombas desde un restaurante cercano. Fue uno de los primeros en ayudar a las víctimas.
Boston esta nuevamente de pie.
Dzokhar Tsarnaev está detenido esperando el comienzo de juicio. Enfrenta cargos por terrorismo. Su hermano, Tamerlan, falleció en un enfrentamiento con la policía durante su captura. Ambos son los únicos acusados detrás del atentado terrorista de 2013.