La primera explosión ocurrió en Faluya al oeste de Bagdad, hiriendo a dos guardias de seguridad y tres civiles y causando daños materiales.
La segunda fue al costado de un camino, al paso de un autobús que llevaba a empleados de la refinería petrolera al-Siniya, en la zona de Beiji en la provincia de Saladín.
En la segunda explosión murió un empleado y 11 resultaron heridos.
La cantidad de atentados con explosivos en Irak ha disminuido notablemente desde que el EI ha perdido la mayoría de los territorios que antes controlaba.