Francisco sustituyó al obispo de Formosa, José Ronaldo Ribeiro, con un administrador temporal, medida que utiliza cuando necesita deshacerse de algún obispo con rapidez y no tiene a la mano un prospecto a sucesor permanente.
El papa argentino había nombrado a Ribeiro al cargo en 2014, pero Ribeiro y otros sacerdotes fueron arrestados y acusados en marzo de desviar el equivalente a 600.000 dólares de recaudaciones de la Iglesia, según medios de prensa brasileños.
Francisco enfrenta un aumento de las exigencias para que sancione a los obispos acusados de conductas impropias _sea sexual, financiera o de otro tipo_ en medio de una revuelta de los laicos en contra de los privilegios del alto clero.