En 1947, cuando los británicos dividieron el subcontinente tras dos siglos de dominio colonial, la mayoría de los sijs emigraron de Pakistán a la India, y el templo permaneció en desuso durante uno o dos años.
El gobierno instaló una escuela para niñas que funcionó hasta que los sijs ganaron una batalla judicial para que les regresaran la propiedad, dijo el custodio del templo, Govind Singh.
Dijo que los sijs residentes en Quetta recibieron la noticia con júbilo.
“Este es el mejor don para nosotros. Estamos agradecidos con Pakistán y la justicia por la devolución”, dijo el líder sij local Jasbir Singh. “Para nosotros, es un sueño hecho realidad”.
Miembros de la comunidad se reunieron en el templo para un oficio, guardando la distancia social debido al coronavirus.