Viktor Orban además expresó su “gran esperanza” de mayor cooperación entre Italia y Polonia, cuyos gobiernos actuales se oponen a la inmigración, y que considera “mi héroe” al ministro del interior italiano Matteo Salvini, quien también está en contra de la inmigración.
Orban, quien en abril ganó la reelección con promesas de reprimir la inmigración, pronosticó que en Europa habrá dos culturas: una “que construirá su futuro en una coexistencia entre el cristianismo y el islamismo” y otra en Europa Central solo basada en el cristianismo.
En conferencia de prensa el jueves, Orban sin embargo eludió preguntas sobre acusaciones de corrupción en su gobierno.