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Indígenas de la Amazonia brasileña ven futuro en las nueces

PALMAS, Brasil (AP) — Según su historia de la creación, el pueblo indígena de los cintas largas nacieron del fruto del árbol de la nuez de Brasil.

Ahora apuestan a que ese poderoso árbol pueda convertirse en la llave hacia su futuro en la selva tropical de la Amazonia.

Un proyecto financiado con donativos internacionales ha ayudado a los cintas largas y a otros pueblos indígenas del estado de Mato Grosso en Brasil a obtener dinero de las nueces que caen de los centenarios árboles y que normalmente se pudrirían en el suelo de la selva.

Con el programa Centinelas de la Selva que dio inicio el año pasado, estas comunidades indígenas han incrementado sus ingresos en 50%, dijo Daeit Akata Kaban, dirigente de los cintas largas.

Esos recursos económicos han incentivado a esta comunidad de unas 1.700 personas a que protejan sus aproximadamente 80.000 hectáreas (200.000 acres) de bosques ancestrales de los taladores, agricultores y cazadores furtivos.

"(El programa) cambió completamente nuestras vidas", declaró Kaban en un stand del grupo instalado durante los Juegos Mundiales Indígenas, una celebración de culturas aborígenes de todo el mundo que concluye este fin de semana en Palmas.

El proyecto fue idea de Paulo Cesar Nunes, cuya familia se mudó de Sao Paulo al estado selvático de Rondonia, en la frontera oeste del país, para cosechar nueces de Brasil.

Mientras crecía, Nunez fue testigo de los resultados catastróficos de un proyecto del gobierno para reubicar a campesinos sin tierra en Rondonia, donde propició un desmonte de gran escala en el estado.

Nunes considera que la nuez de Brasil podría ayudar a evitar una suerte similar al estado vecino de Mato Grosso, sobre el que tienen la vista puesta los grandes intereses agropecuarios.

Con recursos equivalentes a 1,25 millones de dólares del Fundo Amazonas, un fondo de donadores internacionales que es administrado por el banco nacional de desarrollo del gobierno brasileño, Nunes estableció una cooperativa para la nuez de Brasil en la localidad de Juruena, que se ubica más o menos a medio camino entre la comunidad de los cintas largas y otra en la que viven indígenas cayabi, apiaka y munduruku.

Los árboles de la nuez de Brasil abundan en la región, y el coco que las contiene —del tamaño de un melón— cae naturalmente durante la temporada de lluvia. Los cosechadores sólo tienen que recoger los cocos, pero las nueces aceitosas son susceptibles a los hongos, las bacterias y los insectos, así que para evitar complicaciones hay que comercializarlas antes de que las afecte la pudrición.

Centinelas del Bosque construyó 18 instalaciones de almacenamiento en la selva para guardar las nueces frescas y secarlas mientras aguardan procesamiento.

Mediante el proyecto también se ha invertido en secadoras industriales que permiten a los indígenas no sólo vender las nueces, sino extraerles el aceite, el cual se utiliza para cocinar y es además ingrediente en champús, cremas faciales y lociones. La firma de cosméticos brasileña Natura compra el aceite al grupo.

El bagazo seco que resulta del proceso de extracción es utilizado para hacer galletas, tallarines y barras de granola que el gobierno federal distribuye entre 40.000 habitantes con su programa social "Hambre Cero".

"Nuestros cosechadores se sienten orgullosos de ver que sus hijos, amigos y vecinos consumen el producto que recogieron con sus manos", declaró Nunes. "No sólo contribuimos a la seguridad alimentaria de la región, sino que nuestros recolectores también hacen un tipo de vigilancia de la selva, porque en sus rondines revisan que no anden invasores por ahí".

Unas 350 personas, incluidas miembros de la comunidad y agricultores familiares, trabajan en el proyecto, que en su primer año generó aproximadamente 100.000 dólares.

La cosecha inicial fue de 130 toneladas, pero las pretensiones futuras son mayores: los depósitos tienen una capacidad de almacenamiento de 1.000 toneladas, y debido a una extensión de 875.000 hectáreas entre las dos comunidades indígenas, hay muchas más nueces por recolectar.

"Nos dicen que es una lástima que este proyecto no existiera hace 20 años", dijo Nunes. "de haber existido, habría más selva hoy día", agregó.

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Jenny Barchfield está en Twitter: www.twitter.com/jennybarchfield

FUENTE: Associated Press

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