Su yerno Stephen Watson informó de su deceso. El Club de Rotarios de Maidenhead, donde Winton fue presidente, informó que su hija Barbara y dos nietos estaban junto a él.
Winton tenía 29 años y trabajan como empleado bursátil en 1938 cuando comenzó a temer —y con razón— que los residentes judíos de Checoslovaquia, entonces ocupada por los nazis, serían enviados a campos de concentración.
Winton arregló que trenes transportaran a los niños judíos de la ocupada Praga a Gran Bretaña, enfrentándose a la burocracia de ambas partes y salvándolos de una muerte casi segura, además de mantener en silencio su proeza durante medio siglo.