El sacerdote José Manuel Ramos debe cumplir su suspensión en un monasterio fuera de su diócesis del municipio de Astorga, de acuerdo con el obispo Juan Antonio Menéndez.
El obispo dijo que el órgano de control ortodoxo de la Santa Sede decidió imponer el castigo luego de realizar una investigación interna y concluir que Ramos “había cometido un delito grave de abuso sexual a menores” entre 1981 y 1984.
Menéndez indicó que las medidas disciplinarias pueden aplicarse debido a que el estatuto de restricciones ya expiró y el caso no puede ser llevado ante las cortes.
Agregó que ordenó que se abriera una investigación el año pasado, al poco tiempo de enterarse de las acusaciones de una víctima.