La agencia humanitaria, con sede en Londres, determinó en una investigación sobre Nauru publicada el lunes que parece que no se han exigido responsabilidades a ningún ciudadano de Nauru pese a las acusaciones sobre docenas de agresiones sexuales y ataques físicos cometidos contra algunos de los 1.158 refugiados y solicitantes de asilo que viven entre los 10.000 locales en la pequeña isla.
Australia intenta disuadir a solicitantes de asilo procedentes de África, Oriente Medio y Asia para que no emprendan el viaje hacia la costa australiana desde puertos indonesios, enviando a los migrantes a campos en Nauru o Papúa Nueva Guinea. A los refugiados genuinos que hay entre los migrantes se les dice que nunca serán reubicados en Australia.