La inspección es realizada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.
Grecia concluyó su tercer rescate internacional en el 2018, pero ha prometido continuar sus reformas administrativas, reducciones de gastos y la privatización de empresas estatales.
Como parte de esos compromisos, Atenas debe conseguir un superávit presupuestario primario _el saldo anual antes de los costos del servicio de la deuda_ de 3,5% del producto interno bruto hasta el 2022. Pero el gobierno quiere concluir ese compromiso un año antes, argumentando que su buen historial en las reformas y tasas históricamente bajas en los mercados de bonos hacen que ese objetivo no sea ya necesario.