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Migrantes nigerianos que regresan de Sudáfrica enfrentan los mismos problemas económicos que dejaron

LAGOS, Nigeria (AP) — Cuando el vuelo que llevaba a cientos de nigerianos que huían de Sudáfrica aterrizó en Lagos la semana pasada, la primera sensación del pasajero Iniebong James fue de alivio. Luego llegó la preocupación.

Casi dos semanas después de regresar a su país, James, de 52 años, intenta volver a adaptarse a la vida que dejó hace 10 años, cuando hizo las maletas y se marchó a Sudáfrica con una visa de visitante de seis meses. Se quedó más tiempo y, pese a carecer de la documentación adecuada, se labró una vida como mecánico de autos en la provincia sudafricana de Cabo Oriental.

Se las iba arreglando hasta que fue agredido por manifestantes antiinmigrantes en mayo, lo que le provocó una herida en la cabeza, contó a The Associated Press.

El incidente ocurrió en medio de un fuerte aumento del sentimiento antimigratorio en Sudáfrica en los últimos meses, en los que se han celebrado marchas exigiendo la salida de las personas que no están en situación legal en el país y se reportaron actos de violencia contra algunos extranjeros.

Cientos de migrantes de Nigeria y de otras naciones africanas han sido repatriados recientemente desde Sudáfrica por sus gobiernos, alegando amenazas de violencia contra ellos y un creciente clima de tensión.

Durante años, Sudáfrica ha atraído a extranjeros de todo el continente, incluidos muchos de Nigeria, por su relativa riqueza y oportunidades. Pero también se han producido estallidos esporádicos de violencia xenófoba contra extranjeros. A veces, los sudafricanos culpan a los extranjeros de los altos niveles de desempleo y pobreza, de sobrecargar los servicios públicos y de estar involucrados en delitos.

Antes de mudarse a Sudáfrica, James trabajaba como conductor de camión para una empresa de transporte en Lagos, que cerró en 2016 cuando la economía de Nigeria entró en su primera recesión en dos décadas. El desempleo le preocupaba, pero fueron los cortes de electricidad, que duraban días, los que lo empujaron a irse.

Para sobrevivir en Sudáfrica con la visa vencida, James relató que tenía que sobornar a agentes de la policía de proximidad con 200 rands (12,14 dólares) semanales para poder mantener su taller abierto. En dos ocasiones, pagó a funcionarios de inmigración cuando fue arrestado. La AP no pudo verificar estas afirmaciones.

James dijo estar contento de estar en casa porque ahora tiene su “libertad”, pero la economía que le hizo irse está mucho peor y le preocupa que conseguir trabajo sea más difícil.

“Presentaría mi currículum si alguien pudiera aceptarme, pero todavía espero que el gobierno me ayude (con un empleo)”, manifestó.

Cuando el gobierno de Nigeria anunció el mes pasado un vuelo de repatriación para sus ciudadanos, James pensó que debía regresar a casa e intentarlo de nuevo.

Formó parte del primer grupo de nigerianos repatriados desde Sudáfrica el 11 de junio.

En la última década, la economía se ha deteriorado, lo que llevó al presidente, Bola Tinubu, a impulsar reformas económicas de gran alcance en 2023. Esas medidas incluyeron la retirada de los subsidios al combustible —vigentes durante décadas y que mantenían bajos los precios—, influyendo en los precios minoristas de casi todos los bienes y servicios en la nación de África Occidental, y permitieron que el valor de la naira quedara determinado por las fuerzas del mercado.

Las reformas han provocado una inflación galopante, que se vio agravada por la guerra con Irán, que situó el precio del combustible en casi 1 dólar por litro. Cuando James se marchó en 2016, el combustible costaba 85 nairas por litro (0,1 dólares), y el día que regresó estaba a 1.400 nairas (1,03 dólares).

“Todo es demasiado caro”, señaló.

El gobierno dijo que los retornados “recibirán la asistencia y el apoyo adecuados antes de reunirse” con sus familias.

El Ministerio de Exteriores no respondió a preguntas sobre planes a largo plazo para los ciudadanos repatriados.

“La repatriación no es transformación”, dijo Margaret Monyani, fundadora del OLAM Africa Research Institute, un centro de estudios sobre migración con sede en Johannesburgo. “Regresar no siempre es tan sencillo como parece. La gente simplemente piensa: vuelve a casa y empieza de nuevo. No, ¿qué es el hogar?”.

Omotola Adeniyi, otra migrante nigeriana, se reunió con su madre en Sudáfrica en 2015 cuando tenía ocho años. Su madre la inscribió a ella y a su hermana en la escuela secundaria, pero después no pudo encontrar trabajo y acceder a la universidad.

“Después de terminar la secundaria, fue cuando vi la vida real, porque dondequiera que buscaba trabajo, lo único que recibía era ‘No, no queremos emplear a extranjeros’”, dijo Adeniyi.

El año pasado empezó a ahorrar para un vuelo de regreso a su país, pero el pasaje era demasiado caro. Así que aceptó el boleto ofrecido por Nigeria. Pero tras haber estado fuera 11 años, Adeniyi afirmó que ahora su hogar le resulta extraño.

Las últimas protestas han provocado reacciones diplomáticas de gobiernos de todo el continente, incluyendo los de Nigeria, Ghana, Malawi y otros que han repatriado a cientos de ciudadanos desde el país. Nigeria y Ghana convocaron a funcionarios diplomáticos sudafricanos y emitieron contundentes comunicados públicos.

“El precio de su paz y la seguridad de sus hijos valen cualquier sacrificio que tengan que hacer, o cualquier bien que tengan que dejar atrás al huir de una zona de conflicto o de un entorno infestado de odio. La supervivencia es la forma más noble de venganza”, manifestó la ministra de Exteriores de Nigeria, Bianca Odumegwu-Ojukwu, ante James y sus compañeros a su llegada, de acuerdo con un comunicado distribuido por sus representantes.

A pesar de los ataques contra extranjeros, expertos señalan que Sudáfrica sigue siendo un destino preferido para la mayoría de los migrantes africanos debido a su economía más avanzada y al desarrollo de su infraestructura.

“No significa que Sudáfrica tenga instituciones perfectas, pero en gran medida funcionan”, sostuvo Monyani.

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___ Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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