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Líderes indígenas guatemaltecos defienden su inocencia al cumplir un año detenidos tras protestas

CIUDAD DE GUATEMALA (AP) — Los líderes indígenas guatemaltecos Luis Pacheco y Héctor Chaclán, quienes cumplen un año bajo detención después de participar en las protestas de 2023 para exigir la renuncia de la fiscal general Consuelo Porras, afirmaron el miércoles que son inocentes de las acusaciones de terrorismo que se les imputan.

Pacheco y Chaclán permanecen en un centro de detención preventiva dentro de un complejo militar en Ciudad de Guatemala, vigilados por guardias penitenciarios y a la espera de un juicio. En una entrevista presencial, ambos relataron en la jornada a The Associated Press las dificultades que enfrentan en su prolongado encierro y la importancia de las protestas para defender la democracia en el país centroamericano.

“No hay ningún arrepentimiento, nunca hicimos nada malo”, sostuvo Pacheco, para quien convocar a las marchas “no fue algo personal, fue una acción delegada por la comunidad en asamblea, un servicio al pueblo”.

“Mucha gente debería estar agradecida y reconocer el valor de las autoridades indígenas porque gracias a ellas muchas autoridades lograron tomar posesión de sus cargos y los ejercen hoy”, acotó.

Pacheco, quien en 2023 dirigía la principal organización indígena del país, logró aliarse ese año con otros grupos mayas, garífunas y xincas para comandar las protestas y exigir la renuncia de Porras con el fin de asegurar la toma de posesión del hoy presidente Bernardo Arévalo. La fiscal general argumentaba que hubo fraude en la elección de Arévalo.

Los bloqueos en carreteras liderados por los indígenas mantuvieron al país paralizado por 20 días. Pacheco y Chaclán, así como otros dos dirigentes, fueron detenidos acusados por la fiscalía de terrorismo, asociación ilícita y obstrucción a la acción penal en un proceso que se mantiene estancado debido, entre otras cosas, a recursos legales presentados contra jueces por parte de los acusadores.

“Nosotros no somos terroristas; no tenemos nada de qué arrepentirnos, fue una decisión del pueblo", señaló por su parte Chaclán. "Seguimos aportando al país, por lo que nos pasó es que mucha gente ve ahora la situación de Guatemala, lo que pasa”.

Chaclán dijo que la fe en Dios es lo que los sostiene, pero también su inocencia. Agregó que la distancia de la familia y los hijos ha sido una de las mayores dificultades.

Pacheco aclaró que las protestas no fueron para defender a Arévalo, sino para defender la democracia y hacer valer el voto de la gente. “Los pueblos indígenas saben que la democracia es muy importante en la vida de un país”.

En diciembre del año pasado, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos advirtió sobre una crisis institucional, especialmente por acciones de la fiscalía y la persecución judicial a operadores de justicia, periodistas, defensores de derechos humanos y líderes sociales, mencionando en particular el caso judicial de Pacheco y Chaclán.

En los próximos días Arévalo debe elegir quién reemplazará a Porras, sancionada por 45 países por socavar la democracia en Guatemala. Pacheco y Chaclán expresaron su esperanza en que habrá cambios y que el país pueda tener una justicia imparcial, que haga pagar a los que pusieron en jaque la institucionalidad y criminalizaron la protesta.

“A un año de nuestra detención quiero decir que la manifestación no es delito y defender el voto no es un delito sino un derecho, pero la criminalización o los mecanismos ilegales para criminalizar, incluida la tortura, eso sí es delito y deberán responder por ello”, sentenció Pacheco.

FUENTE: AP

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