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Legisladores de Reino Unido rechazan proyecto para permitir muerte asistida en Inglaterra y Gales

LONDRES (AP) — Los legisladores del Reino Unido votaron el viernes en contra de una legislación que permitiría que los adultos con enfermedades terminales en Inglaterra y Gales elijan poner fin a su vida.

Tras un apasionado debate de cuatro horas en la Cámara de los Comunes, elegida por voto popular, el proyecto de ley Terminally Ill Adults (End of Life) (Adultos con enfermedades terminales (Fin de la vida)) fue rechazado por 286 votos contra 270. El resultado fue un tanto sorprendente, ya que un proyecto casi idéntico había sido aprobado el año pasado por un margen de 23 votos.

La votación pone fin a un debate de dos años en el Parlamento sobre la muerte asistida, durante el cual la Cámara de los Comunes la había respaldado en dos ocasiones anteriores. Ese respaldo no fue suficiente para que se convirtiera en ley porque, en la práctica, fue bloqueado mediante tácticas dilatorias por legisladores no electos en la Cámara de los Lores.

El viernes, de vuelta en la Cámara de los Comunes, el proyecto de ley proponía permitir que los adultos en Inglaterra y Gales a quienes les queden menos de seis meses de vida puedan solicitar una muerte asistida, sujeta a la aprobación de dos médicos y de un panel de expertos.

Muchos legisladores, a título individual, relataron sus propias historias a favor y en contra de la propuesta. El gobierno adoptó una postura neutral, lo que significó que los legisladores votaron según su conciencia y no siguiendo líneas partidistas.

Una legisladora que estuvo entre quienes se opusieron al proyecto, después de haberlo respaldado anteriormente, habló de cómo unas “pesadillas” la llevaron a cambiar de postura. Janet Daby comentó que soñó con “morir y la muerte” porque no se había sentido “del todo cómoda” con su posición anterior.

El nuevo líder de Reino Unido, el primer ministro Andy Burnham, no votó porque afirmó que no quería “influir indebidamente en el debate”.

Los opositores calificaron el proyecto de inseguro e impracticable, y citaron preocupaciones sobre una posible coacción a personas vulnerables y la falta de salvaguardas para quienes tienen discapacidades.

El legislador y cirujano oncológico, el doctor Zubir Ahmed, también señaló la incertidumbre en torno al pronóstico de un médico.

“Tengo que ser honesto con ustedes”, manifestó. “Cuando me piden pronosticar si a alguien le quedan seis meses de vida o no, me equivoco y acierto con igual frecuencia”.

El líder de los católicos de Inglaterra y Gales, el arzobispo Richard Moth, calificó el proyecto de “equivocado en principio” y “profundamente defectuoso”. La arzobispa de Canterbury de la Iglesia de Inglaterra, Sarah Mullally, también se opuso al proyecto.

Colegios médicos, incluido el Real Colegio de Psiquiatras, habían expresado “serias preocupaciones” sobre el proyecto, al señalar que había “demasiadas preguntas sin respuesta sobre la protección de las personas con enfermedades mentales”.

Los defensores de la “muerte asistida” —a veces denominada “suicidio asistido”— esperaban que marcara el mayor cambio en la política social de Reino Unido desde que el aborto fue parcialmente legalizado en 1967. La intención era poner fin a la práctica de que quienes están cerca del final de sus vidas viajen a otros países, como Suiza, para una muerte asistida.

Lauren Edwards, quien volvió a presentar el proyecto ante la Cámara de los Comunes, dijo que el rechazo fue “desgarrador”, pero expresó su esperanza de que el tema obtenga aprobación parlamentaria en el futuro.

“La muerte asistida llegará a este país, como ya está ocurriendo en todo el mundo, pero no lo suficientemente pronto”, afirmó. “El Parlamento ha fallado hoy. Se retomará de nuevo, como debe ser, porque la ley, tal como está, es sencillamente demasiado cruel e injusta como para permitir que siga vigente”.

Otros países donde la muerte asistida es legal son Australia, Bélgica y España, con normativas sobre los criterios de elegibilidad que varían según la jurisdicción.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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