Aunque se necesitó un esfuerzo titánico a fin de diseñar el césped adecuado para los distintos estadios y asegurarse de que se mantenga en condiciones impecables durante todo el torneo, el objetivo es que nunca llegue a llamar la atención.
Las canchas del Mundial son fruto de años de ingeniería para hallar el césped ideal
Hay algo paradójico con las canchas en las que se jugará el Mundial a partir de la próxima semana. Lo mejor que puede pasarles a los encargados de mantenerlas a punto es que nadie hable del césped durante el torneo.
Al fin y al cabo, no hay nada peor que zonas irregulares, hoyos y áreas desgastadas que puedan afectar el apoyo de un jugador cuando la atención debería centrarse en los propios partidos.
“Queremos reconocer a los encargados de los campos, que hacen un trabajo increíble para que estos lienzos se vean presentables, sean hermosos, pero también se juegue perfecto, y la gente lo vea y lo admire", explicó John Sorochan, profesor de investigaciones del césped en el Departamento de Ciencias de las Plantas de la Universidad de Tennessee. “Pero lo principal es que digan: ‘¡Oh, qué gran gol fue ése, y qué gran cabezazo fue ese!'”.
Tennessee y Michigan State han trabajado durante unos ocho años en las superficies híbridas de césped perfectas para los 16 estadios repartidos entre Canadá, México y Estados Unidos que albergarán partidos del Mundial.
La FIFA tiene requisitos estrictos para las canchas, que deben ser en su mayoría de césped natural y comportarse igual para que sean competitivamente neutrales. Este Mundial es especialmente exigente para los equipos de mantenimiento, con una participación ampliada de 48 selecciones y 104 partidos en total.
Ocho de los estadios del Mundial —siete en Estados Unidos y uno en Canadá— normalmente tienen césped artificial. Esos ocho inmuebles, con la excepción del BC Place de Vancouver, son sede de equipos de la NFL. Cinco de ellos están cubiertos o parcialmente cubiertos o tienen techos retráctiles.
El Lumen Field de Seattle, casa de los Seahawks de la NFL, fue uno de los primeros estadios en hacer el cambio de césped artificial a natural de cara al torneo que comienza el jueves.
El proceso incluyó colocar una estructura de drenaje y ventilación tipo rejilla sobre el campo existente, luego cubrirla con más de 25 centímetros de arena, extender tepes cultivados localmente y coser todo el conjunto con un refuerzo de fibra artificial.
Seattle albergará seis partidos. Los trabajos para instalar el césped comenzaron en marzo, y en abril la selección nacional femenina de Estados Unidos tuvo la primera oportunidad de jugar sobre éste.
La capitana de Estados Unidos, Lindsey Heaps, dio justo la evaluación que los gurús del césped esperaban.
“No lo noté en absoluto, así que eso significa que fue algo bueno”, comentó Heaps.
El SoFi Stadium de Los Ángeles estuvo entre los últimos en recibir césped. Los tepes procedentes del estado de Washington fueron entregados el 13 de mayo, 30 días antes del debut mundialista del estadio con el partido entre Estados Unidos y Paraguay.
Los expertos en césped no solo tuvieron que cubrir superficies artificiales, sino que la amplitud geográfica de este Mundial también implicó climas variados. Monterrey, México, es más caluroso y húmedo durante el verano, mientras que el BC Place está en una región más fresca y septentrional.
Como resultado, idearon dos mezclas distintas. El césped bermuda se usará en los climas más cálidos, mientras que en los más frescos y en los recintos bajo techo se instaló raigrás perenne mezclado con pasto azul de Kentucky.
El césped tanto para los estadios como para los sitios de entrenamiento se cultivó y cosechó en 10 granjas de pasto en los tres países anfitriones.
El AT&T Stadium, rebautizado como Dallas Stadium para el torneo, albergará nueve partidos, más que cualquier otra sede.
En la casa de los Dallas Cowboys, el nuevo césped se colocó a inicios de mayo. Se cultivó en Colorado y se envió en camiones refrigerados al estadio en Arlington.
Hubo un desafío notable: el estadio tiene un techo retráctil que no permite que la luz solar llegue al campo. Por ello, los ingenieros colgaron del techo luces de cultivo rosas para mantener el césped en condiciones impecables.
“Nunca antes se habían colgado del techo, así que, básicamente, lo fantástico de esto es que normalmente estos sistemas tienen un conjunto de ruedas con las que se meten y se sacan del recinto, y estos se pueden elevar, y eso significa que simplemente tenemos una cosa menos en el campo”, recalcó Ewen Hodge, responsable de infraestructura de campos del Mundial.
Sorochan se fascinó con la gestión del césped en 1994, cuando Estados Unidos organizó por última vez el Mundial. Como estudiante en Michigan State, su trabajo era ayudar a colocar los tepes y cortar el césped en los días de partido.
Al final del torneo, inspeccionó el césped desde lo alto del Pontiac Silverdome.
“Lo metimos, estuvo adentro durante 30 días, y no teníamos las luces de cultivo, no teníamos todas las tecnologías que tenemos hoy con el refuerzo híbrido, así que esos 30 días sin luz solar, simplemente se fue deteriorando y decayó”, relató Sorochan. “Aguantó esos cuatro partidos que tuvieron y las sesiones de entrenamiento, pero definitivamente se podía ver el desgaste en el campo, y pensé: ¿Cómo hacemos eso mejor?”.
La superficie y la ciencia de manejo del césped que Sorochan y sus colegas perfeccionaron para los campos de este Mundial significa que distintas sedes ahora pueden albergar una mayor variedad de eventos.
El sistema de césped puede instalarse y desmontarse rápidamente, de modo que los estadios puedan acoger calendarios ajustados de competencias de arrastre de tractores, partidos de la NFL y encuentros de fútbol de élite. Pero la tecnología también puede utilizarse a nivel municipal.
“Ahora podemos desarrollar sistemas hidropónicos en los que cultivamos césped y reciclamos el agua por debajo, y en lugar de regar desde arriba, podemos usar la misma agua de ida y vuelta, y podemos tener un campo que sea más sostenible y realmente un beneficio para la comunidad”, señaló Sorochan. “Así que eso es parte de la cosa genial que está saliendo de esta investigación, que apenas está empezando a explotar en los próximos cinco o 10 años. Va a ser un cambio de juego no intencional”.
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Deportes AP: https://apnews.com/hub/deportes
FUENTE: AP
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