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Josh Allen y los Bills están listos para estrenar el nuevo Highmark Stadium

PITTSFORD, Nueva York, EE.UU. (AP) — Josh Allen se rió ante la idea de que algunos se refieran al nuevo hogar de los Bills de Buffalo como “la casa que construyó Josh”, al señalar que no tuvo nada que ver con el diseño o la construcción del recinto de 2.100 millones de dólares.

Después de todo, es un apodo figurado, que representa cómo los Bills han disfrutado de un aumento de popularidad y competitividad desde la llegada del quarterback estrella en 2018.

Lo que Allen no puede rebatir es que espera con ilusión la primera oportunidad de los Bills de saltar al campo en el Highmark Stadium la noche del sábado, cuando el equipo realice su scrimmage anual Azul y Rojo ante lo que se espera sea un lleno en las gradas.

“Es realmente genial ser parte de un equipo que puede jugar la temporada inaugural en un estadio nuevo, un estadio que creo que hacía mucha falta aquí en el oeste de Nueva York”, comentó Allen el viernes, después de que los Bills cerraran su calendario de campamento de entrenamiento en las afueras de Rochester, Nueva York.

Allen reconoció que no es muy sentimental al recordar el antiguo hogar del equipo, también llamado Highmark, que desde entonces ha quedado reducido a escombros al otro lado de la calle.

“Pasamos buenos momentos allí”, manifestó. “Pero también espero pasar buenos momentos en el nuevo”.

Al despedirse de su envejecido y utilitario hogar, con pasillos oscuros y estrechos y pocas comodidades, los Bills hacen la transición a la era moderna.

Habrá mucho a lo que acostumbrarse, desde nuevas líneas de visión hasta el sistema de sonido, un voladizo curvo para reducir los efectos del viento y las inclemencias del tiempo, y un campo de césped natural que reemplaza la superficie de césped artificial.

Ya no habrá un túnel estrecho por el que los jugadores de ambos equipos tengan que salir apretujados, ya que los vestuarios de local y visitante ahora están separados. Incluso la configuración de los asientos será distinta, con más de 60.000 butacas apiladas de forma más vertical y, aparentemente, encima de la acción.

El entrenador de primer año Joe Brady considera la práctica del sábado como la primera de varias pruebas clave. Los Bills realizarán varios entrenamientos más en la nueva instalación, además de disputar dos partidos de pretemporada, antes de su debut en casa en horario estelar el jueves 17 de septiembre contra Detroit.

“Voy a estar mirando todo, simplemente para tener una sensación de los relojes de jugada mientras los canto. Puntos de vista con las luces y cómo se siente el viento. Hay tantas cosas, solo desde mi perspectiva”, expresó Brady y señaló que ha pasado incontables reuniones repasando cada escenario relacionado con el nuevo estadio.

Brady incluso hizo que el personal de los Bills ofreciera una orientación del edificio a los familiares de los jugadores. Lo último que quiere el entrenador es que sus jugadores se distraigan el día del partido porque alguien no puede encontrar una entrada.

“Es como realmente entrar en la casa”, dijo el gerente general Brandon Beane. “Sí, será diferente, y lo número uno que tenemos que hacer es tratar de ir allá tanto como podamos con nuestro equipo para que se sienta como en casa”.

Para la mayoría de los jugadores no tomará mucho tiempo acostumbrarse a su nuevo entorno. La gran excepción es la unidad de equipos especiales, ya que el pateador Tyler Bass y los dos despejadores de Buffalo en el roster tendrán que tomar en cuenta el viento y las condiciones.

Aunque el nuevo estadio no está cubierto, tiene elementos de diseño para reducir los efectos del viento.

El voladizo curvo es uno de esos elementos. Otro es que el nuevo estadio es más alto y además tiene una orientación norte-sur. Eso es diferente del antiguo hogar, orientado de oeste a este, lo que permitía que las ráfagas de viento que soplaban desde el lago Erie se canalizaran y arremolinaran dentro del cuenco del estadio.

“Me encantaría ir allá un día ventoso solo para ver”, comentó el centro largo Reid Ferguson. “Estoy seguro de que harán falta algunas prácticas ahí dentro para ubicarnos un poco en las distintas partes del campo donde el viento pueda arremolinarse un poco, si es que lo hace. Así que sí, con ganas de entrar ahí”.

El veterano cazamariscales Bradley Chubb quizá esté en su primera temporada con los Bills, pero está familiarizado con jugar en Buffalo tras pasar las cuatro temporadas anteriores con el rival de la AFC Este, los Dolphins de Miami.

Aunque tiene ganas de jugar en el nuevo estadio, Chubb dijo que extrañará el antiguo.

“Tiene esa sensación de la vieja escuela. Todos comparten el mismo túnel, el vestuario no está súper actualizado, la ducha está fría, incluso cuando hace frío afuera”, dijo Chubb. “Pero ya sabes, el cambio es bueno. Lo nuevo es bueno”.

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Deportes en español AP: https://apnews.com/hub/deportes

FUENTE: AP

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