Una decisión de Emiratos Árabes Unidos de suspender las relaciones comerciales con Irán la semana pasada puso en marcha el más reciente intento de la Casa Blanca de aislar a Teherán hasta forzar su sometimiento. Irán entró en la guerra con su comercio exterior concentrado en un grupo relativamente pequeño de países, lo que le deja ahora menos lugares a los que recurrir.
Irán trata de salvar su comercio mientras EEUU amenaza con sancionar a países que no rompan lazos
BEIRUT (AP) — La economía de Irán, ya tensionada por la alta inflación, años de sanciones occidentales y una guerra que ha reducido drásticamente los ingresos petroleros, se encamina a una mayor inestabilidad mientras Estados Unidos intenta coaccionar a otros países para que pongan fin a todos los tratos financieros con la República Islámica.
El éxito de la estrategia de Estados Unidos dependerá en gran medida de China, el principal comprador de petróleo iraní y su mayor socio comercial. Rusia, otro objetivo de amplias sanciones, tiene su propio conflicto militar y crisis económica y probablemente no pueda ofrecer a Irán mucho apoyo financiero.
Socios regionales como Turquía, Pakistán e Irak mantienen relaciones importantes tanto con Irán como con Estados Unidos, lo que les da motivos para evitar exponerse a las sanciones secundarias que, según el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aguardan a las naciones que no corten los vínculos económicos con Irán.
“Quienes estén con Estados Unidos cosecharán las recompensas de nuestra alianza”, declaró Bessent el lunes, al detallar el plan. “Quienes se aten al régimen iraní compartirán su aislamiento”.
A pesar de las sanciones occidentales, Irán intercambió bienes por valor de 125.000 millones de dólares a nivel mundial en 2024, según Trade Data Monitor, una firma privada. Irán no es miembro de la Organización Mundial del Comercio.
Sin embargo, la mayor parte de su comercio internacional declarado fue con un puñado de socios. Emiratos Árabes Unidos, China y Turquía suministraron casi tres cuartas partes de las importaciones de mercancías de Irán. Cuatro países —China, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Turquía— representaron más de dos tercios de sus exportaciones no petroleras.
Del lado de la oferta, los Emiratos tenían una importancia desproporcionada. Eran la mayor fuente de artículos importados para Irán y una puerta de acceso a canales financieros que ayudaban a las empresas iraníes a realizar y recibir pagos internacionales. Ambos papeles mantuvieron a Irán conectado con la economía global.
Como centro de reexportación, los Emiratos procesaban envíos de proveedores extranjeros reacios a tratar directamente con clientes iraníes.
“Desde la perspectiva de Irán, los Emiratos Árabes Unidos podrán ser reemplazados, pero los iraníes están diciendo abiertamente que no va a ocurrir de la noche a la mañana”, explicó Alex Vatanka, investigador principal del Middle East Institute en Washington.
Beijing tiene intereses económicos en el Golfo Pérsico más allá de Irán y, hasta ahora, ha evitado verse arrastrado al conflicto. China compra la abrumadora mayoría del crudo iraní a través de redes comerciales opacas que eluden las sanciones.
Su poder manufacturero y su control férreo sobre suministros de minerales críticos, no obstante, le dan a Beijing más margen que a otros socios para resistir la presión de Estados Unidos, señaló David Lubin, investigador principal en Chatham House. Una acción agresiva contra grandes bancos y empresas chinas podría reavivar las tensiones comerciales mientras el líder chino Xi Jinping se prepara para reunirse con el presidente Donald Trump en Washington el próximo mes.
“No veo a China cooperando de ninguna manera”, indicó Lubin.
China es tanto el mayor mercado de exportación de Irán como un proveedor de piezas y productos esenciales, según datos de la OMC y de Naciones Unidas.
Durante el gobierno de Obama, Beijing sí aceptó reducir las importaciones de energía desde Irán, señaló Daniel Fried, investigador del Atlantic Council y exembajador estadounidense en Polonia.
“Estados Unidos quiere que los chinos vayan mucho más lejos de lo que han ido en el pasado”, apuntó Fried. “Pero ahora es mucho más difícil”.
China tiene experiencia ayudando a otros a sobrevivir sanciones: desde hace tiempo ha sido el salvavidas económico de Corea del Norte y su principal respaldo diplomático. Expertos afirman que China ha evitado aplicar sanciones de Naciones Unidas contra Corea del Norte y ha enviado ayuda clandestina para mantener a flote a su empobrecido vecino.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, quien ha sido el principal negociador de su país durante los últimos seis meses, estaba en Irak el día de la suspensión comercial de Emiratos Árabes Unidos. Un propósito de su visita, afirmó, era “acelerar los esfuerzos para ampliar la cooperación conjunta entre todos los países de la región, sin interferencia extranjera”.
La preeminencia del dólar estadounidense en el comercio y las finanzas internacionales, sin embargo, significa que ningún país quiere antagonizar a Washington, dijo Vatanka. “Todavía estamos en un contexto en que si Estados Unidos quiere hacerte daño, puede”, sostuvo.
Como muestra de las posibles consecuencias, Turquía resolvió en julio una disputa de años con Estados Unidos sobre el papel de un banco estatal en ayudar a Irán a evadir sanciones mediante un esquema de petróleo por oro. Trump también se movió para levantar sanciones a su compañero de la OTAN derivadas de la compra por parte de Turquía de un sofisticado sistema ruso de misiles.
“Realmente no creo que a Turquía le gustaría convertirse ahora en el próximo país que ayude a Irán a evadir sanciones”, sostuvo Riccardo Gasco, analista del centro de pensamiento IstanPol en Estambul.
Irán es una fuente vital de importaciones para Irak y conserva influencia allí a través de facciones políticas aliadas y grupos armados. Bagdad ha buscado vínculos económicos y de seguridad más estrechos con Washington. Desde que invadió Irak en 2003, Estados Unidos tiene un control significativo sobre las reservas de divisas del país porque están depositadas en el Banco de la Reserva Federal en Nueva York.
Omán, un intermediario frecuente entre Washington y Teherán, ha visto cómo su equilibrio se volvía de pronto precario. Trump amenazó a Omán la semana pasada por sus negociaciones con Irán sobre la gestión del estrecho de Ormuz.
Una vía fácil para que bienes se filtren y eludan las sanciones contra Irán serían puertos como Gwadar, cerca del Golfo Pérsico en Pakistán, aseguró Peter Harrell, investigador visitante en la Universidad de Georgetown.
“Uno puede enviar un contenedor de piezas de drones a uno de los puertos del oeste de Pakistán, descargarlo en un camión y hacer que lo conduzcan a través de la frontera hacia Irán”, aseveró.
Aunque Pakistán, un aliado clave y socio económico de China en la región, quiere aumentar el comercio con Irán, enfrenta presiones contrapuestas. Está actuando como mediador entre Teherán y Washington y tiene profundos vínculos militares con Arabia Saudí.
Con el estrecho de Ormuz mayormente bloqueado y la guerra de Rusia con Ucrania poniendo en peligro a los barcos en el mar Negro, Irán ha buscado desarrollar una “vía alterna" en el mar Caspio, expresó Nikita Smagin, analista independiente y ex corresponsal en Teherán de una agencia estatal de noticias rusa.
Según informes, Rusia envió drones a Irán este año, devolviendo el favor de Teherán tras la invasión de Ucrania. También redirigió exportaciones hacia Irán a través de puertos del mar Caspio como Astracán. Los productos agrícolas representan el 80% del comercio reportado entre Rusia e Irán.
“Ambas economías están exportando recursos naturales y tienen poco que ofrecerse mutuamente”, afirmó Smagin.
Los otros países que bordean el Caspio —Azerbaiyán, Turkmenistán y Kazajistán— probablemente no querrán sumarse, manifestó Umud Shokri, investigador en la Universidad George Mason.
Aun así, Rusia e Irán ya están en un “eje de los sancionados”, dijo Mark Galeotti, director ejecutivo de la firma Mayak Intelligence. Durante décadas, ambos han colaborado para frustrar las restricciones comerciales, y aumentar el comercio bilateral tanto de “bienes estratégicos” como de contrabando —como tecnología militar, microchips y bolsos Gucci— podría ser el siguiente paso.
“Las granadas y los tomates solo llegan hasta cierto punto”, afirmó Galeotti.
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McNeil reportó desde Bruselas. Contribuyeron a esta nota los corresponsales Amir Vahdat en Teherán y Dasha Litvinova en Tallinn.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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