En las calles de su tierra natal los amantes de la lectura se lamentaban por la gran pedida.
El presidente Juan Manuel Santos alabó la figura del nobel colombiano calificándolo como el compatriota mas querido y admirado de los últimos tiempos.
Un carro fúnebre color gris traslado los restos del escritor a una funeraria cercana en medio de una tarde plomiza. Es probable que con el tiempo esa imagen se borre de las mentes de sus admiradores pero quizás el genio de la tragicomedia de sus narraciones permanezca para siempre en los recuerdos de los lectores.