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Italia: Cientos protestan funeral de nazi

Por Array

ALBANO LAZIALE, Italia (AP) ? Entre gritos de "asesino" y "verdugo", miles de personas abuchearon los restos del criminal de guerra nazi Erich Priebke cuando arribó su ataúd a una misa fúnebre oficiada por un grupo católico disidente que se opone a las relaciones del Vaticano con los judíos.

Desde la muerte de Priebke, el viernes pasado a los 100 años de edad, se desarrolla un debate furioso sobre qué hacer con los restos del hombre que participó en la matanza de 335 civiles en las Cuevas Ardeatinas de Roma durante la ocupación nazi de Italia en 1944.

El vicario del papa Francisco en Roma se negó a darle un funeral católico en la ciudad, y tanto la patria natal de Priebke, Alemania, como su patria adoptiva, la Argentina, se niegan a recibir sus restos.

Sólo la cismática Sociedad San Pío X en la ciudad de Albano Laziale aceptó brindarle una misa fúnebre.

Al arribar el ataúd a la iglesia de la ciudad, la gente concentrada a su alrededor empezó a golpear la carroza con puños y paraguas, entre gritos de "somos antifascistas" y "Priebke asesino". Una mujer se desmayó.

La sociedad fue creada en 1969 en oposición a las reformas del Concilio Vaticano II, en particular su búsqueda de buenas relaciones con los judíos. Se apartó de Roma cuando su líder consagró obispos sin el consentimiento del papa, y no es reconocida por la Iglesia.

Uno de sus miembros en desagracia es el obispo Richard Williamson, quien provocó un escándalo en 2009 al negar que hubieran muerto judíos en las cámaras de gas durante el Holocausto.

Priebke sostenía esas posiciones. En una entrevista final difundida por su abogado después de su muerte, Priebke acusó a los países occidentales de inventar los crímenes del Holocausto para encubrir las atrocidades cometidas por los Aliados durante la guerra.

Al correrse la voz de que la sociedad oficiaría la misa, el alcalde de Albano Laziale emitió una ordenanza para prohibir el ingreso del ataúd a la ciudad, pero el prefecto del gobierno la derogó.

Priebke estuvo prófugo durante casi medio siglo hasta que fue extraditado desde la Argentina en 1995 para ser juzgado por la masacre de 1944. Murió en Roma, en la casa de su abogado Paolo Giachini, donde cumplía cadena perpetua bajo arresto domiciliario.

Giachini dijo que sólo quería un funeral católico para su cliente, de quien dijo que se había confesado y recibido la absolución.

Pero el vicario papal de Roma, cardenal Agostino Vallini, le negó un funeral en la iglesia, presumiblemente porque provocaría disturbios o porque el oficio sería utilizado por otros negadores del Holocausto para promover su causa.

Fue una decisión sumamente inusual, que tuvo en cuenta las poderosas emociones suscitadas por la muerte de Priebke, sobre todo en la comunidad judía romana.

El miércoles se cumple el 70 aniversario de las redadas de judíos del gueto de Roma.

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Winfield informó desde Roma, Barry desde Milán.

Por Array

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