Unos 90 infantes de marina llegaron a la base Villamor en Manila y un avión hércules de carga C 130 ya aterrizó en Tacloban, a casi 600 kilómetros de la capital, lleno de agua potable y paquetes con comida. El súper tifón destruyó el 70% de los edificios y dejó las carreteras intransitables complicando la distribución de la ayuda.
En las calles, los damnificados deambulan sin tener un lugar donde ir. Lo perdieron todo. Se estima que hay unos 600,000 desplazados.
Los refugios están hasta el tope de víctimas de todas las edades que sufren por igual la carga física y emocional que dejó a su paso Yolanda.
El presidente filipino Benigno Aquino declaró hoy estado de calamidad nacional tras el paso del cuarto tifón más potente en la historia de Filipinas. Ahora la prioridad es la distribución de agua y comida para evitar la propagación de las enfermedades.
Aquí en el Sur de la Florida en Ministerio Filipino Americano comienza a coordinar las labores de asistencia.
La arquidiócesis de Miami está haciendo colectas en efectivo y recibiendo cheques en su sede.