Tras lanzarse del avión, los instructores lo soltaron para realizar la prueba. Sin embargo, Eugine no pudo tomar el control y comenzó a dar vueltas por el aire.
En ese momento los guías empezaron a mirar durante segundos con profundo miedo, y salieron a su rescate.
Afortunadamente uno de ellos pudo alcanzar a Eugine y estabilizarlo para que dejara de girar, previo a abrir su paracaídas.