Según afirman sus productores, el vestido está cubierto de sensores que detecta los niveles de excitación gracias a los latidos del corazón y la temperatura corporal, y estos sensores activan la transformación hasta dejar al descubierto la silueta de la modelo.
El inconveniente es que la alteración o el susto provoca los mismos cambios de temperatura corporal o de ritmo cardiaco, así que la modelo puede quedar desnuda lo mismo ante el hombre de sus sueños que ante un gato negro que se atraviese en su camino. Sus inventores esperan poder solucionar este pequeño problema
¿Y usted, se atrevería a usar una prenda así?