El barco había zarpado el 13 de enero desde Manta —260 kilómetros al suroeste de Quito— con 10 pescadores a bordo. Sólo dos regresaron.
Familiares esperan respuesta de Ecuador sobre pescadores desaparecidos en altamar
QUITO (AP) — La vida del pescador ecuatoriano John Valencia, conocido como “Capitán Rasputín” en la ciudad portuaria de Manta, dio un vuelco cuando su hijo Carlos, capitán de la embarcación Fiorella, desapareció en altamar.
“Es algo terrible, no se lo deseo a nadie”, dijo a The Associated Press Valencia, quien junto a su nuera y su nieta se aferra a la esperanza de que Carlos aparezca vivo.
Manta, considerada por las autoridades un punto clave para el tráfico de drogas en la denominada ruta del Pacífico, ha sido epicentro de otros dos incidentes similares en lo que va del año.
La policía ha señalado que organizaciones criminales captan a los pescadores para involucrarlos en sus redes de tráfico internacional de drogas. Los gremios de pescadores también han denunciado la presencia de bandas que los extorsionan, secuestran y roban en altamar.
Los familiares de los desaparecidos en el Fiorella esperan la respuesta que debe entregar este lunes el Estado ecuatoriano ante el Comité Contra la Desaparición Forzada de Personas de las Naciones Unidas, que le pidió adoptar “acciones urgentes” para buscar a los pescadores.
El pedido del Comité se produjo al mismo tiempo en que se conoció que otras embarcaciones ecuatorianas reportaron incidentes.
Según el requerimiento del Comité —que citó información recibida por un organismo de derechos humanos de Ecuador—, la embarcación Don Maca “habría sido interceptada en altamar por una embarcación militar estadounidense”. La tripulación fue entregada a la Marina de El Salvador y luego repatriada a Ecuador.
En el caso del barco Francisca Duarte, su capitán Hernán Flores relató a la prensa que los tripulantes fueron interceptados, retenidos y luego entregados a la Marina salvadoreña por militares que hablaban en inglés.
Valencia y sus abogados temen que al Fiorella le pueda haber ocurrido lo mismo.
El último contacto entre Valencia y su hijo fue el 20 de enero mediante un teléfono satelital. Esa mañana le comentó que los días anteriores “veían drones” cerca de la embarcación y le aseguró que “andaban pescando legalmente”.
Juan Alvia, abogado de los familiares de los pescadores, explicó que dos tripulantes del Fiorella que se habían apartado en una lancha “aseguran haber visto una humareda” a lo lejos. Ambos fueron llevados a tierra por otra embarcación y nunca volvieron a ver al Fiorella.
La única autoridad ecuatoriana que se refirió al incidente fue la canciller Gabriela Sommerfeld, quien afirmó que “no podría decir a ciencia cierta las actividades que estaban realizando los pescadores”.
Estados Unidos desplegó desde el año pasado un contingente en aguas del Caribe y el Pacífico para reforzar la lucha contra el narcotráfico en la región. También lanzó el programa Escudo de las Américas del cual Ecuador es uno de sus aliados.
Consultado por AP, el Comando Sur de Estados Unidos sostuvo que “no tenemos conocimiento del incidente” del Fiorella.
En un correo electrónico agregó que las operaciones desplegadas por las fuerzas militares estadounidenses se ejecutan “conforme con las leyes y cualquier persona rescatada en el mar recibe el trato correspondiente según las normas de protección”.
FUENTE: AP
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