Después de la faena de pesca, varias tardes a la semana aparecen otras embarcaciones con turistas colombianos y extranjeros para “hipopotamear”, como llaman en la zona a la observación de estos peligrosos mamíferos que pueden alcanzar una velocidad de 8 kilómetros por hora en el agua y 30 kilómetros en tierra.
Eutanasia a descendientes de hipopótamos de Pablo Escobar divide a Colombia. ¿Control o crueldad?
PUERTO TRIUNFO, Colombia (AP) — Los pescadores pasan con especial cautela por ciertos tramos del río Magdalena, uno de los más importantes de Colombia. Entre sus aguas de un marrón turbio suelen asomar hipopótamos que en segundos pueden alcanzar sus lanchas.
Celulares y cámaras en mano, los visitantes observan la vegetación que circunda al río intentando divisar alguno. De repente el agua se sacude y asoma una cabeza. A veces el paseo termina en gritos de miedo cuando los hipopótamos se acercan demasiado.
Ocasionalmente salen del agua y caminan por las calles de Puerto Triunfo, un pueblo en el noroeste de Colombia, o por las carreteras, como ocurrió a fines de marzo según videos divulgados por la comunidad en las redes sociales.
En esa zona se reproducen sin control unos 200 hipopótamos descendientes de los cuatro ejemplares que introdujo ilegalmente en la década de 1980 el capo de las drogas Pablo Escobar para su zoológico personal en la Hacienda Nápoles.
El Ministerio de Ambiente calcula que, de no aplicarse medidas de control, para 2030 serán más de 500, por lo que aprobó recientemente un plan de control que incluye la eutanasia de aproximadamente 80 hipopótamos.
La medida ha desatado un agrio debate: algunos científicos han recibido amenazas, los defensores de animales se oponen a lo que consideran un “asesinato” y muchos de los habitantes de Puerto Triunfo temen quedarse sin el objeto de atracción de miles de turistas.
Diana Hincapié interrumpe por un momento su labor en su restaurante de Puerto Triunfo y toma asiento para conversar junto a una pintura que retrata a una hembra de hipopótamo con su cría.
“No queremos que haya un hipopótamo muerto... ya no son africanos, son colombianos, porque ya llevan más de 30 años reproduciéndose aquí", asegura la mujer de 48 años.
Su restaurante, ubicado a la orilla del río Cocorná Sur —que se une al Magdalena—, recibe cerca de 200 turistas al mes, la mayoría atraídos por los hipopótamos. Si el plan del gobierno avanza, teme Hincapié, se alejaría el turismo del que depende.
Lo mismo siente el guía Juan Pablo Jiménez, de 19 años, quien dice conocer bien a los animales porque tres de ellos se instalaron durante una temporada en el lago ubicado en la finca en la que se crió.
“Convivíamos, aprendí mucho de la especie porque incluso la hembra... se dejaba tocar, pero después de que tuvo su cría sí se volvieron súper agresivos”, asegura Jiménez, pero aclara que nunca lo atacaron.
Los hipopótamos, una de las especies de mamíferos terrestres más grandes, se han dispersado por aproximadamente 43.000 kilómetros cuadrados, según cálculos del Ministerio de Ambiente.
Sin depredadores naturales y en un clima estable y sin sequías encontraron un hogar para su colonia en la “Isla del Silencio”, como llama la comunidad a un islote fluvial cubierto de vegetación.
Álvaro Molina, que vive en la ribera del río frente a la isla, relata que hace aproximadamente 11 años llegó la primera pareja que luego se fue reproduciendo. “Una noche vi 12, pero tengo entendido que han ido emigrando”, dice el pescador de 61 años.
Encontrarlos en el río es tan común para Molina que lo da por hecho cada vez que sale a pescar, especialmente al caer la tarde. Hace unos años su lancha quedó encima de dos hipopótamos que, asustados, volcaron la embarcación. Molina logró nadar hacia otra barcaza sin resultar herido.
“Para nosotros que los maten o se los lleven, pues nos hacen un bien”, asegura Molina, quien calcula que la presencia de hipopótamos ha afectado considerablemente a los pescadores. “Hay gente que no volvió a pescar” por miedo, explica.
Sin embargo, las opiniones están divididas incluso entre los pescadores.
Wilinton Sánchez esta en contra de su eliminación a pesar de haber sufrido algunos encuentros desagradables con los mamífdros. “Esos hipopótamos son cosa berraca (difícil). Íbamos el sábado y llegó uno, se levantó y abrió esa boca. Donde lo agarre a uno lo parte”.
El plan de control del gobierno incluye el confinamiento —una opción con la que los pobladores de Puerto Triunfo están de acuerdo—, el traslado a santuarios o zoológicos en otros países y como última opción la eutanasia cuando las alternativas no letales no resulten viables.
“Es un exterminio, es cometer una masacre”, sostiene la senadora Andrea Padilla, quien ha pedido al gobierno que priorice los traslados. “Este es un legado que nos dejó un narcotraficante. ¿Cómo así que vamos a cerrar este capítulo de la misma manera, echándoles bala a los hipopótamos?”.
Hasta ahora las gestiones para trasladar a los hipopótamos no han tenido respuesta positiva, según el Ministerio de Ambiente. Algunos países han desistido por los altos costos de recepción de estos animales y en otros la legislación prohíbe la importación de especies exóticas invasoras.
Colombia centró desde 2023 su estrategia en la esterilización, un procedimiento quirúrgico costoso y complejo que tenía como meta 40 individuos al año, pero que en dos años se practicó en total a 35 hipopótamos.
“La esterilización es eficaz para controlar la reproducción de un individuo, pero no de la población”, indica Nataly Castelblanco, una bióloga que formó parte del grupo de asesores del gobierno para el plan de eutanasia. “Al principio lograron cebar y capturar a varios, pero los animales aprendieron y no fue fácil seguir capturándolos”.
La eutanasia tampoco será un procedimiento sencillo. Según el protocolo, los hipopótamos pueden recibir una inyección letal, para lo cual deberán primero ser atraídos con alimentos hacia un corral e inmovilizados; o un disparo con rifles de caza de largo alcance y potencia, porque su piel es gruesa y difícil de penetrar.
Daniel Cadena, decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de los Andes, defiende la aplicación de una estrategia de control mixta, incluida la eutanasia.
En África está “documentado que pueden modificar la estructura de los ecosistemas de forma muy notable”, explica Cadena. "Al traer una cantidad de nutrientes a los cuerpos de agua... eso puede conducir a anoxia, pérdida de oxígeno en el agua, y mortandades gigantes de peces”.
El debate ha sido especialmente álgido en las redes sociales, donde han recibido amenazas biólogos como Castelblanco. En tanto, varios ciudadanos han pedido en los tribunales la suspensión de la eutanasia, por ahora sin respuesta.
FUENTE: AP
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