Usaba esas faldas, fue a la escuela de buenos modales y no dejó de jugar aun cuando una pelota le abrió la ceja (los entrenadores trataron de frenarla, pero ella se puso un curita y regresó al campo). Este dato extraordinario es sólo parte de su historia. Hay una aún más grande que contar a lo que ni siquiera se aludió en esa película de 1992: Terry Donahue es gay.
“A Secret Love”, dirigida por el sobrino nieto de Donahue, Chris Bolan, y producida por Ryan Murphy y Blumhouse, narra la historia de Terry y Pat Henschel, pareja desde hace más de 65 años que permanecieron en el clóset hasta la vejez. Simplemente se presentaban como buenas amigas y compañeras de piso, y nadie les preguntaba más.
El documental presenta a Terry y Pat en sus últimos años, cuando decidieron decirle la verdad a algunos miembros de su familia al tiempo que decidían dónde vivir a medida que se volvían más frágiles. A Terry, de 93 años, le habían diagnosticado recientemente la enfermedad de Parkinson.
“A Secret Love” es una extensa mirada a dos vidas hasta el presente, pero por momentos puede sentirse como si fueran dos películas. Una es un retrato en tiempo real del dolor de renunciar a la independencia para entrar a una residencia asistida, el costo de esto, las tensas conversaciones con la familia y el simple hecho de tener que dejar la casa que amaste por décadas. La otra es una historia tipo álbum familiar de Terry y Pat desde la infancia, con interludios sobre las realidades para la comunidad LGBTQ en Chicago en la década de 1950.
Y luego está todo lo relacionado con el béisbol, que honestamente podría y debería ser un documental en sí mismo.
Todos los hilos son meritorios y están contados con amor y cuidado, pero la película sería aún mejor si se enfocara un poco más en un aspecto u otro. Uno termina deseando saber más sobre las redadas policiales a reuniones secretas en un bar de la comunidad LGBTQ o sobre cómo era para dos mujeres tener un negocio exitoso de decoración de interiores en los 60.
La historia actual también vale la pena, y está llena de momentos conmovedores, como cuando Terry y Pat descubren una vieja carta de amor entre sus pertenencias. Simplemente por la naturaleza de quién está haciendo la película, se siente como que Terry y su familia tienen un lente más empático, en especial en un momento tenso en el que Pat se resiste a mudarse a un asilo en Canadá.
Pero “A Secret Love” sin duda te tocará una fibra sensible. Quizá sea la cuarentena o quizá sólo una narrativa efectiva, pero una escena cerca del final en la que la familia se reune, que ni siquiera es una escena triste, dejó a esta reseñista hecha un mar de lágrimas y apuesto que no seré la única.
“A Secret Love”, un estreno de Netflix, tiene una clasificación TV-MA (para programas que podrían no ser aptos para menores de 17 años) en Estados Unidos. Duración: 83 minutos. Tres estrellas de cuatro.
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Lindsey Bahr está en Twitter como www.twitter.com/ldbahr.
FUENTE: Associated Press