Aunado a ello, las entrevistadas declararon que estar en un lugar extraño les da cierto anonimato que les ayuda a vivir libremente su sexualidad.
Básicamente, las vacacionistas disminuyen las inhibiciones y a ello se le suma el aumento en la ingesta de alcohol.
Sienten que lo que hacen lejos de casa se queda ahí una vez que regresan a su vida cotidiana. Este comportamiento les da la sensación de sentirse como un hombre, según la investigación.
En una encuesta realizada por el sitio web de citas misstravel.com, entrevistó a 30 mil mujeres británicas menores de 30 años. En el análisis encontraron que más del 40% de las encuestadas confesó que tuvo una aventura de una sola noche durante un viaje, el 10% dijo que tenía cinco o más parejas sexuales a lo largo de una semana de vacaciones; y el 35% declaró haber tenido una sola pareja.
El sondeo también encontró que las mujeres encuestadas eran más propensas a tener un encuentro sexual casual durante un viaje que en su vida cotidiana.
Otro dato interesante es que las turistas son especialmente promiscuas ya que consideran que el sexo casual es poco convencional y por ello forma parte de la aventura que representa un viaje de descanso.
Sin embargo, el motivo de la investigación es principalmente mostrar los riesgos del sexo casual y cómo las mujeres se sienten poderosas al tomar esta clase de riesgos.