El sondeo entrevistó a más de 15 mil personas entre 16 y 44 años. Ellos afirmaron tener sexo cinco veces al mes, frente a las siete veces en promedio en los 90.
Aún más insólito fue encontrar que el 15 por ciento de los hombres y el 30 por ciento de las mujeres manifestaron no tener el más mínimo interés en el sexo.
Los autores del trabajo sostienen que la vida moderna tiene impacto directo en la libido de la población. Todo apunta a que internet y su séquito de plataformas, como los teléfonos inteligentes, las tabletas, los laptops; son los que más interfieren en los espacios y los horarios que antes propiciaban los encuentros sexuales en las parejas.
Con los nuevos aparatos digitales que permiten trabajar desde cualquier lugar, la línea que marca la diferencia entre el horario de oficina y el descanso se ha vuelto más difusa. Pero más problemático aún es que la cama, que era el santuario para el sexo y el descanso, se ha convertido en una oficina, hoy los usuarios de tabletas y de teléfonos inteligentes revisan la actividad en sus redes sociales, contestan su e-mail o hacen llamadas a sus familiares desde la cama, y a esto se le suma la tentación de jugar con aplicaciones altamente adictivas como Angry Birds o Candy Crush.