Kuechly le daba play al viejo VHS, pausaba la cinta y luego la rebobinaba para volver a reproducirla, tomando notas a medida que avanzaba.
El estudio de video y la preparación de Luke Kuechly forjaron su carrera al Salón de la Fama
CHARLOTTE, Carolina del Norte, EE.UU. (AP) — Hubo mañanas en las que el entrenador de fútbol americano de la escuela secundaria St. Xavier, Steve Specht, entraba en su oficina y encontraba a su joven apoyador, Luke Kuechly, sentado frente al televisor estudiando videos de partidos del próximo rival del equipo antes del amanecer.
Una y otra vez, hasta que era hora de ir a clase.
A menudo regresaba a la hora del almuerzo. Y luego otra vez después del entrenamiento del equipo a última hora de la tarde (la única ocasión en que ver video se consideraba obligatorio bajo Specht).
Kuechly le hacía preguntas a Specht en el camino: ¿Cómo debemos atacar si cambian la jugada a esta formación? ¿Qué indicios debo buscar? ¿Cómo los frenamos?
Era allí, en la diminuta oficina de Specht, donde Kuechly pasaba interminables horas aprendiendo el arte de desmenuzar el video de los partidos y utilizar lo que recogía sobre las tendencias de un rival para obtener una ventaja el día del juego.
Es una habilidad que se convertiría en el sello distintivo de Kuechly —y una que lo ayudó a impulsarse hacia la grandeza.
Kuechly será exaltado al Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional el sábado en el Tom Benson Stadium de Canton, Ohio —el mismo campo donde condujo a St. Xavier a un campeonato estatal en 2007. Kuechly es el segundo jugador más joven en ingresar al Salón Kuechly solo jugó ocho temporadas con los Panthers de Carolina antes de que las conmociones cerebrales acortaran su carrera a los 28 años, cuando aún estaba en su mejor momento.
Pero lo que logró en esas ocho temporadas fue notable.
Tras ganar el Premio Bronko Nagurski como el mejor jugador defensivo del país en Boston College, Kuechly fue seleccionado noveno en el draft de 2012 por los Panthers.
Su impacto fue inmediato. Ganó el premio al Novato Defensivo del Año de la NFL. Un año después, fue nombrado Jugador Defensivo del Año de la NFL y llevó a los Panthers al Super Bowl.
Fue elegido All-Pro cinco veces.
El sábado se convertirá en el segundo jugador más joven en ser exaltado al Salón de la Fama.
“Es tan buen apoyador como cualquiera con el que haya estado”, manifestó el excoordinador defensivo de los Panthers Sean McDermott, quien entrenó a Kuechly durante cinco temporadas antes de marcharse para convertirse en entrenador en jefe en Buffalo.
McDermott sostuvo que, si Kuechly hubiera seguido jugando, “no tengo ninguna duda de que habría sido considerado el mejor de todos los tiempos. Y en su mejor momento, creo que quizá haya sido el mejor de todos los tiempos”.
A los quarterbacks rivales les desagradaba jugar contra Kuechly.
Significaba tres horas del apoyador central del equipo contrario plantado al otro lado de la línea de golpeo y cantando sus jugadas antes de que sucedieran.
Cuando los equipos intentaban cambiar la jugada en la línea, Kuechly a menudo también sabía lo que venía.
El quarterback Jameis Winston calculó una vez, en un segmento de NFL Films, que Kuechly conocía al menos el 60% de las jugadas de Tampa Bay cuando él era el mariscal de campo de los Buccaneers. Y el excentro de los Eagles Jason Kelce bromeó con que Kuechly debía tener “información privilegiada” cuando se trataba de la estrategia del rival.
Nada de eso sorprendía a Specht.
“La inteligencia de Luke era un don de Dios”, expresó Specht, quien todavía entrena en St. Xavier y planea llevar a su equipo a la ceremonia del Salón de la Fama. “La parte del IQ futbolístico fue realmente interesante de ver cómo evolucionaba. Luke absorbía todo lo que intentábamos enseñarle. Solo quería aprender. Muchos chicos van a la sesión de video 35, 45 minutos porque todos los demás van. Luke iba para aprender”.
El estudio de video se trasladó a Boston College.
Para entonces, la tecnología había evolucionado de manera significativa y Kuechly podía ver las jugadas del rival desglosadas por distintos grupos de formaciones, situación de down y distancia, y otras categorías fácilmente etiquetadas.
“Eso era como Disney World para mí”, comentó Kuechly entre risas.
Su objetivo siempre fue uno: estar mejor preparado que su oponente.
“Quieres hacer todo lo que puedas para ayudar a tu equipo a ganar, ¿no?”, señaló Kuechly. “Ver la cinta, hablar con los entrenadores y tener una buena idea de lo que iba a hacer el otro equipo, para mí, te ayuda a ganar. Y no requiere ninguna capacidad atlética. No requiere ningún talento. Solo depende de cuánto tiempo estés dispuesto a dedicarle”.
McDermott indicó que, para cuando Kuechly llegó a Carolina, estaba en un “nivel diferente” al de otros jugadores en cuanto a su conocimiento del juego y sus instintos.
“Los buenos ven las cosas a través del lente de un quarterback”, explicó McDermott. “La capacidad de Luke para procesar las cosas tan rápido era muy rara. Solo la he visto en unos pocos jugadores”.
A menudo se decía que Kuechly parecía Clark Kent con su cabello oscuro, sus gafas de montura y su personalidad apacible fuera del campo, pero que jugaba como Superman.
Tenía herramientas físicas y una mentalidad demoledora que acompañaban su alto IQ futbolístico. Con 1,91 metros y 108 kilos, una vez corrió las 40 yardas en 4,58 segundos en el combine de la NFL.
No era raro ver al número 59 esprintar desde su posición de apoyador central y derribar a un corredor cerca de la banda detrás de la línea de golpeo.
Tuvo 75 tacleadas para pérdida en su carrera.
Era una amenaza con una habilidad especial para zafarse de los bloqueos y asegurar las tacleadas. Se convirtió en el jugador más rápido en la historia de la NFL en alcanzar 1.000 tacleadas en su carrera, al lograrlo en 107 partidos.
“Luke tenía cualidades que no se pueden enseñar”, afirmó el analista de Fox Sports Greg Olsen, exala cerrada que jugó ocho temporadas con Kuechly en Carolina. “No puedes enseñar el instinto. No puedes enseñar la intuición. Y luego combinas eso con su capacidad física y su deseo de ganar y tienes lo que todos los equipos buscan: un miembro del Salón de la Fama”.
Kuechly realizó su 14.ª y última tacleada el 17 de noviembre de 2016 en un partido de jueves por la noche contra los Saints sobre Tim Hightower, pero enganchó el casco del corredor debajo de la correa de su barbilla. Kuechly cayó hacia atrás y luego recibió un golpe en la parte trasera del casco por parte de su compañero Thomas Davis.
Lo que siguió fue una escena aterradora que dejó el Bank of America Stadium de Charlotte en un silencio absoluto.
La estrella de los Panthers, apoyador central y líder aparentemente indestructible, fue retirado del campo en camilla mientras sollozaba sin control, como resultado de su segunda conmoción cerebral en dos años.
Se perdería el resto de la temporada.
Kuechly regresó para la temporada 2017 y prometió no cambiar su enfoque físico del juego, pero sufrió otra conmoción cerebral y se perdió más tiempo.
A pesar de su historial de conmociones cerebrales y una persistente lesión en el hombro, Kuechly volvió para jugar los 32 partidos de las dos temporadas siguientes, lo que le valió ser elegido All-Pro del primer equipo en 2018 y del segundo equipo en 2019.
Pero apenas unas semanas después de que concluyera la temporada 2019, Kuechly anunció abruptamente en la cuenta de redes sociales del equipo que se retiraba del fútbol americano, lo que provocó una onda expansiva en toda la NFL. Kuechly explicó que solo conocía una manera de jugar: rápido, físico y fuerte.
“No sé si ya soy capaz de hacer eso”, expresó Kuechly, con los ojos llenándose de lágrimas. “Esa es la parte más difícil”.
Los aficionados de Carolina, que habían llegado a corear a Kuechly con largos gritos de “¡Luuuuuuuke!” después de grandes golpes y grandes jugadas los domingos, habían perdido a uno de sus favoritos de todos los tiempos.
“Aficionados, compañeros, entrenadores, su familia: todos en Charlotte estaban destrozados, completamente destrozados”, comentó Olsen. “Estaban destrozados por Luke porque todos sabían cuánto amaba el juego”.
Kuechly dijo que está en paz con la decisión de alejarse del juego cuando aún estaba en su mejor momento, y la calificó como “la correcta”.
“Lo veo desde esta perspectiva: fui muy afortunado de haber tenido la oportunidad de jugar ocho años en la NFL y vivir un sueño de infancia”, manifestó Kuechly. “No hay nada que supere eso”.
FUENTE: AP
¿Querés estar informada/o las 24hs?
Suscribite a nuestro Newsletter