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El Salvador

Acuerdo nuclear entre Estados Unidos y El Salvador: migración, energía y expansionismo chino

La Administración Trump consigue con este acuerdo dar importantes pasos en materia de seguridad y geopolítica al frenar el expansionismo chino en El Salvador, siendo esta una victoria que podría replicarse en otros países de América Latina

Estados Unidos y El Salvador han alcanzado un acuerdo nuclear que refuerza la cooperación bilateral en energía y migración, al tiempo que representa un freno al expansionismo chino en la región.

La Administración de Donald Trump y el gobierno de Nayib Bukele anunciaron este 3 de febrero la firma del Memorando de Entendimiento sobre Cooperación Nuclear Civil Estratégica (NCMOU), un convenio que impulsa el desarrollo de energía nuclear con fines pacíficos en El Salvador y fortalece los lazos entre ambos países.

El documento fue suscrito por el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y la ministra de Relaciones Exteriores de El Salvador, Alexandra Hill. De acuerdo con el Departamento de Estado, el NCMOU constituye "el primer paso hacia una asociación nuclear civil sólida" y busca mejorar la seguridad energética del país centroamericano, además de fomentar su independencia de los combustibles fósiles y reducir su dependencia de inversiones chinas en el sector energético.

En el marco de este acuerdo, El Salvador también se compromete a recibir inmigrantes ilegales de cualquier nacionalidad que hayan cometido delitos en suelo estadounidense.

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El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, conversa con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, en su residencia en Lago Coatepeque, en El Salvador, el lunes 3 de febrero de 2025. (AP Foto/Mark Schiefelbein, Pool)

Este pacto migratorio, calificado por las autoridades de EE.UU. como "sin precedentes", permitirá la deportación de criminales sin que los gobiernos de sus países de origen puedan bloquear su retorno.

Rubio destacó que el convenio facilitará la expulsión de miembros de organizaciones criminales como la Mara Salvatrucha (MS-13) y el Tren de Aragua, quienes serán recluidos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la cárcel de máxima seguridad inaugurada por Bukele.

La alianza entre Washington y San Salvador también tiene implicaciones geopolíticas, ya que busca frenar el avance de China en la región. En los últimos años, el régimen de Xi Jinping ha invertido miles de millones de dólares en proyectos de infraestructura en América Latina, consolidando su influencia. Datos del Comando Sur de EE.UU. revelan que el comercio entre China y la región pasó de 12.000 millones de dólares en el año 2000 a 315.000 millones en 2020. Este crecimiento ha generado preocupaciones sobre la soberanía de los países latinoamericanos y su dependencia de Pekín.

El acuerdo nuclear con El Salvador representa una estrategia de Estados Unidos para reforzar su influencia en Centroamérica y contrarrestar la presencia china. Con el respaldo de Washington, El Salvador podría alcanzar una mayor seguridad energética, atraer inversiones extranjeras y reducir su dependencia de los combustibles fósiles. No obstante, expertos como Ryan Berg, del Centro de Estrategia y Estudios Internacionales (CSIS), advierten que la energía nuclear, por sí sola, no será suficiente para revertir la influencia china en la región.

Para ello, EE.UU. deberá fortalecer su cooperación económica y diplomática con los países latinoamericanos, ofreciendo alternativas competitivas a la inversión china en sectores clave como la infraestructura y las telecomunicaciones.

El éxito de esta iniciativa dependerá de si futuros gobiernos estadounidenses continúan priorizando a América Latina en su agenda geopolítica. Mientras tanto, el pacto entre Trump y Bukele marca un precedente en la región y podría sentar las bases para futuras alianzas en energía y seguridad.

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