El equipo de Scolari salió a jugar con una modificación con respecto del equipo que debutó en la Copa. Ingresó Ramires, un volante con recorrido y sacrificio, por Hulk, atacante en el juego inicial. Buscó equilibrio y estabilidad en una formación que sufrió los contraatques croatas en el estreno.
El once mexicano fue el mismo que superó a Camerún, con un 5-3-2 dinámico y vertical que tiene a Giovanni Dos Santos y a Oribe Peralta como jugadores más ofensivos y creativos. Arrancó bien agrupado en los primeros minutos y detuvo bien el avance de Brasil, el dueño de la pelota.
El capitán Rafa Márquez se colocaba como líbero bien marcado cuando el equipo defendía y tomaba posición como volante central cuando los aztecas tenían la posesión. Fue un comodín dentro del equipo de Miguel Herrera, porque aportaba tanto en defensa como en ataque.