Con canciones como “No manches”, “Ni te topo” y “Suéltame” sus letras tienen frases coloquiales que podrían haber surgido de una plática entre amigos. Fernández también experimentó con el formato de baldas en mariachi para este cuarto álbum.
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De “No manches” a “Una raya más al tigre”, Camila Fernández quiere un mariachi actual
CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Camila Fernández buscó un diálogo cercano con sus fans a través de las letras de “Una raya más al tigre”, un álbum en el que trae a la época actual el género tradicional del mariachi, del que es una orgullosa heredera.
“Empecé a conectar con chavitas que me decían que la de ‘No manches’ les queda perfecto ahorita y la de ‘Suéltame’ también, porque ‘Suéltame’ era una canción muy pop y la hicieron mariachi”, dijo Fernández en entrevista con The Associated Press en la Ciudad de México. “Es la favorita de mi hija de Cayetana”.
“Una raya más al tigre”, la canción titular, trata de una chica que descubre que su amiga le ha robado al novio, pero su reacción no es explosiva a pesar de la traición.
“Literalmente le está como confesando que, bueno, pues ¿sabes qué? Pues ni modo. O sea, te deseo lo mejor. Ámalo más que yo”, dijo. “Que sean felices”.
La canción es obra del compositor mexicano Martín Urieta, autor de “Acá entre nos” y “Mujeres divinas”, que inmortalizó su abuelo Vicente Fernández. Camila la eligió de entre varias que le presentaron para interpretar en el álbum, sin revelarle los autores.
“Estoy feliz de que mi trabajo me haya llevado a este momento de que el señorón quisiera trabajar conmigo”, dijo Fernández. “Y pues sí, lloré, la verdad, cuando me enteré que era de Martín”.
En el álbum hay una segunda generación de los compositores Urieta, representada por Martín Atzayacatl Urieta Angel, hijo de Martín, quien aportó la letra para “La de rogar”. En esa canción, Fernández pide terminar una relación inestable “de una vez”.
“Es justo la mezcla de tradicional pero moderno, con lenguaje actual, y es todo lo que a mí me gusta y quiero defender”, dijo. “Parece que hablábamos el mismo idioma y se reflejó en todas estas canciones”.
“No manches”, cuyo título es una frase muy mexicana de sorpresa ante un exceso, trata de un amor para el cual no estaba preparada para dejarse ir, pues al final no fue verdadero. Fernández tenía sus dudas, pero se convenció de lanzarla previo al álbum y es ahora una de las favoritas de sus escuchas. Es obra del compositor Tlaloc Noriega, originario del estado de Guerrero.
Fernández dijo que ella misma dice “no manches” o groserías de vez en cuando.
“Soy honesta con mi lenguaje”, afirmó.
Fernández señaló que no es de esas mamás que tratan de que sus hijos no escuchen nunca una palabrota, menos si vienen de los abuelos, como es el caso de Alejandro Fernández, el padre de Camila y otro de los astros musicales de la familia, quien recientemente encabezó el festival Arre de música regional mexicana.
“Mi papá le está enseñando todas las groserías y ni modo. Pues, ¿qué vas a hacer contra ellos?”, dijo risueña.
La interpretación de Fernández alcanza otras alturas en “Instrucciones”, sobre una enamorada aferrada a un amor dañino, y “Mírame ahora”, en la que, tras mucho dolor, empieza a liberarse de esas relaciones no correspondidas.
“Mírame ahora es como de ‘ya le sufrí, pero ya estoy mejor porque, pues, disfruto más mi vida sin ti’”, dijo. “'Ya me di cuenta que el tóxico eras tú, que estaba yo mal, pero porque estaba contigo, porque tú no me amabas'. Es una canción que me encanta”.
La próxima semana Fernández se presentará en Las Vegas con su padre en un concierto para celebrar el 15 de septiembre, el Día de la Independencia de México, que se ha convertido en una especie de tradición familiar.
“Yo feliz de que me invite, es un honor y siempre disfrutamos mucho ese momento para nosotros”, dijo. “Estoy feliz de acompañarlo otro día más, otro año más”.
En octubre estará de gira por Guadalajara, Querétaro y la Ciudad de México. Para diciembre llegará a Estados Unidos, con varias fechas en California.
“Voy a estar haciendo ruido en todos lados”, señaló.
Para finales de año también será el quinto aniversario luctuoso de su abuelo, fallecido un 12 de diciembre. Fernández dijo que le pone un altar de Día de Muertos en noviembre.
“Y no lo quito hasta después del 12 de diciembre, la verdad, porque lo quiero tener siempre”, dijo. “Me encanta porque sé que todavía estamos conectados por el cosmos”.
FUENTE: AP
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