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Coreógrafo cubano se reinventa en tiempos de crisis

LA HABANA (AP) — Durante casi 30 años las presentaciones de la compañía cubana Danza Voluminosa, dirigida por el coreógrafo Juan Miguel Mas, llenaron espacios culturales prestigiosos como la Casa de las Américas o el Teatro Nacional de Cuba.

Mas —acostumbrado a los aplausos y a trabajar con artistas profesionales— ahora pasa sus días ofreciendo talleres gratuitos para niños y subalquilando un espacio de su casa para sobrevivir económicamente.

Como la mayoría de los cubanos, su día a día se ha visto sacudido por la crisis económica y el cerco petrolero impuesto por Estados Unidos y que se traducen en apagones, cortes de agua y escasez de alimentos y medicinas. Y, como muchos artistas, por la cancelación de espectáculos y la falta de presupuesto para la cultura.

Recientemente fue notificado de la suspensión de su contrato como profesor del Teatro Nacional de Cuba. Sin embargo, no se da por vencido.

“Me interesa mucho quedarme en Cuba”, dijo a The Associated Press mientras se preparaba para ir a ensayar en un taller sabatino con niños de una comunidad vulnerable. Si emigrara “perdería el contacto con esa ‘cubanía’, con ese público, con esa gente”.

El panorama para el arte cubano “es complejo y oscuro”, dijo a AP el ensayista y periodista especializado Michel Hernández. Los espacios culturales —baratos y mayoritariamente estatales— “se han depreciado mucho, los artistas tienen muy pocos lugares para actuar, algunos pocos privados adonde el acceso suele ser caro”.

A ello se suman, dijo Hernández, la ausencia de transporte, lo que limita la asistencia del público, y la migración o la retracción voluntaria de muchos creadores. Un fenómeno que afecta a bailarines como Mas pero también a músicos, cineastas y escritores.

El último sábado Mas cargó una bolsa verde con un pomo de agua para combatir el sol mañanero y se dirigió a la popular barriada de Coco Solo, en el municipio capitalino de Marianao, donde más de 30 niños y sus madres y abuelas lo esperaban ansiosos.

El bullicioso grupo se instaló en una esquina al aire libre con un parlante inalámbrico y allí los pequeños ensayaron durante una hora y media sus números musicales vestidos como abejas y otros disfraces. Un par de ellos bailaron breakdance.

Para Mas —a quien la Casa de la Cultura de Marianao le paga un modesto sueldo por ese trabajo— es importante estar ligado a su comunidad.

“Es llevarle a los niños el conocimiento del arte y sacarlos de esa realidad que ellos tienen de conflicto”, comentó. “En ese barrio pasan muchos problemas… hay prostitución, hay droga, hay una serie de incidencias que son negativas y ellos tienen por lo menos un momento de esparcimiento”.

Nacido en La Habana en 1965, Mas se formó como bailarín y coreógrafo a pesar de haber sido inicialmente discriminado por su sobrepeso. En 1996 debutó con su propia compañía, Danza Voluminosa, que dio cabida a bailarines cuyos cuerpos distaban mucho de la estética hegemónica. También se desempeñó como actor.

Para incrementar sus ingresos, ahora alquila un pequeño espacio de su casa para un negocio en el que se venden perfumes, artículos de librería y cotillón y él mismo vende cada fin de semana en la puerta de su vivienda ropa reciclada, vajilla o utensilios que ya no usa.

Pese al contexto, el coreógrafo ve una oportunidad en la crisis.

“Pienso que el país debe entrar en una evolución”, expresó. “Que nos demos una oportunidad todos de crear un país con nuevas ideas, con nuevos caminos".

FUENTE: AP

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