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Campeona olímpica Hezly Rivera gana su 2do título seguido de gimnasia de EEUU

PHOENIX (AP) — Hezly Rivera escuchó más de lo que habló hace dos veranos en París, cuando era la integrante de “espera, ¿quién?” del equipo olímpico de gimnasia femenina de Estados Unidos, repleto de estrellas.

Esos días ya quedaron atrás. Muy atrás.

La recién llegada de ojos muy abiertos ya no está; en su lugar hay una joven de 18 años serena y profesional, que está asumiendo su papel como líder de la próxima ola del deporte a medida que se acercan los Juegos Olímpicos de 2028.

La prueba quedó a la vista durante la ronda final del campeonato de gimnasia de Estados Unidos el domingo, cuando Rivera —todavía no al 100% mientras se recupera de una lesión en el tendón de la corva sufrida en los Juegos Panamericanos en junio— ganó su segundo título nacional consecutivo con una actuación serena y pulida que consolidó su estatus como el rostro actual de un programa femenino a dos años de los Juegos de 2028 en Los Ángeles.

El total de dos días de Rivera, 111.950, fue más de un punto superior al de la subcampeona Claire Pease, lo que convirtió a Rivera en la primera estadounidense que no se llama Simone Biles en ganar dos seguidos desde que la ex campeona mundial y olímpica Jordyn Wieber lo logró en 2011 y 2012.

Sin duda, una compañía ilustre, pero una en la que Rivera siente cada vez más que pertenece. Puede que no lo pareciera en el verano de 2024, cuando cedió el protagonismo a sus compañeras más consagradas, pero la texana incansablemente optimista no tiene problema en admitir hoy que quiere liderar desde el frente.

“Me siento cómoda con eso”, dijo. “Y me encanta, de alguna manera, ser una líder”.

Anna Liukin, quien entrena a Rivera junto a su esposo Valeri, calificó a Rivera de “maternal”. Rivera se rió cuando le transmitieron la descripción porque, bueno, es extraño escucharlo siendo adolescente. Sin embargo, en muchos sentidos, aplica.

Lee y Jade Carey ayudaron a Rivera a abrirse camino por el escenario más grande del deporte y salir del otro lado con una medalla de oro. Ella siente que es su deber hacer lo mismo con la generación de gimnastas que apenas empieza a orientarse, mientras se cierne el atractivo de unos Juegos en casa en Los Ángeles que podrían cambiarles la vida.

“Creo que es muy importante dar charlas de ánimo porque cuando eres joven todavía estás aprendiendo mucho”, comentó. “Así que creo que es bueno recibir vibras positivas”.

Aunque producirlas requiera un poco de práctica. Rivera recurrió a esa práctica el jueves, cuando una caída en las barras asimétricas —quizá su aparato más fuerte— la hizo desplomarse en la clasificación. Se sacudió el error y llegó al domingo en cuarto lugar.

Una remontada todavía parecía algo improbable cuando Rivera comenzó el domingo con una serie aguerrida en barras que incluyó pelear contra una pequeña detención justo antes de su salida, y terminó encogiéndose de hombros ante Valeri Liukin en plan “¿qué le vamos a hacer?” después de una salida que incluyó un pequeño paso.

Sin embargo, veinte minutos después, eso ya era un recuerdo lejano durante una elegante rutina en la viga de equilibrio que la dejó a distancia de ataque del liderato.

“Me tomó unos años aprender eso, pero ahora estoy en un punto en el que simplemente ya está ahí”, expresó. “En realidad no tengo que pensarlo demasiado”.

Con su leotardo blanco y negro con pedrería brillando bajo las luces, Rivera ofreció una actuación que la hizo lucir como la estrella en la que se ha convertido.

Rivera nunca miró el marcador para seguir su avance, demasiado concentrada en intentar mantenerse caliente y enfocada durante demoras a veces prolongadas. Si le molestó, no lo mostró. Cada vez que saludaba a los jueces, Rivera estaba totalmente concentrada.

Ahora se dirige al otoño con la esperanza de integrar por primera vez un equipo para el campeonato mundial. Rivera era prácticamente una fija el año pasado antes de torcerse el tobillo durante el campamento de selección, algo que Liukin calificó de “desgarrador”.

Siempre que pueda mantenerse sana, Rivera está ansiosa por recuperar el tiempo perdido en la primera gran competencia internacional por equipos desde París. Sí, su tendón de la corva todavía no está del todo bien, pero aun así encontró la manera de subir a lo más alto del podio.

“Creo que eso demuestra lo fuerte que soy mentalmente”, señaló. “Porque físicamente todo está ahí. Pero el aspecto mental es definitivamente lo más importante. En realidad no puedes hacer esto sin tener una mentalidad fuerte”.

Pease y la otra colíder del primer día, Skye Blakely, no pudieron seguirle el ritmo. Pease lideraba con dos rotaciones por disputar, pero su rutina de suelo incluyó un pase acrobático que terminó con ella pisando fuera de los límites y otro en el que optó por mantener el pie derecho suspendido sobre el piso en lugar de apoyarlo para evitar una penalización.

Aun así, el segundo lugar de Pease fue una mejora notable respecto a hace un año, cuando llegó al nacional recién salida de una victoria en el U.S. Classic y tropezó hasta el décimo puesto. Esta vez, se encuentra en una posición sólida para unirse a su buena amiga y compañera Rivera en los Países Bajos.

La intención de Blakely de construir sobre una prometedora noche inaugural se frenó rápidamente. Se sentó al final de su primer pase acrobático y rebotó fuera de los límites en el último; su puntuación de 11.900 la sacó de la pelea por lo más alto del podio en camino a un séptimo lugar.

La joven de 21 años lo calificó de “irritante”, pero subrayó que está satisfecha con su progreso en su primera competencia élite disputando el all-around desde 2024.

Charleigh Bullock, que cumplió 16 años el mes pasado, fue tercera. Reese Esponda, que entrena en el gimnasio del área de Houston propiedad de la familia de Biles, fue cuarta.

Carey, que está incorporando dificultad de manera metódica a sus rutinas mientras apunta a un tercer viaje a los Juegos, ganó el título de salto y terminó quinta en el all-around en una competencia que también funcionó como un regreso a casa para la oriunda de Phoenix. La doble campeona olímpica de oro también se maravilló del crecimiento de Rivera dentro y fuera del tapiz desde aquel viaje memorable a París.

“Creo que Hezly hizo un trabajo fantástico esta noche y, de alguna manera, se recuperó de la primera noche y simplemente se demostró a sí misma y a todos los demás que eso fue solo un pequeño accidente y que es capaz de muchísimo”, manifestó Carey. “Ser campeona nacional dos veces seguidas es algo de lo que debería estar muy orgullosa”.

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Deportes de AP: https://apnews.com/hub/deportes

FUENTE: AP

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