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Brasil se perfila como futura potencia en minería de tierras raras, pese a riesgos ambientales

SAO PAULO (AP) — En la carrera global por asegurar tierras raras -- que son clave para todo, desde teléfonos móviles hasta tecnologías verdes -- Brasil está surgiendo como una alternativa al dominio de China, particularmente para Estados Unidos y Australia, según un análisis de permisos mineros realizado por The Associated Press y Reporter Brasil.

Eso podría impulsar la economía de la nación más grande y poblada de América Latina, que solo es superada por China en reservas de tierras raras.

El capital extranjero está llegando a toda prisa. Casi la mitad de las 2.727 solicitudes totales de exploración de tierras raras —o el 42%— en Brasil fueron presentadas por filiales de compañías mineras extranjeras o por empresas con participación accionaria extranjera. Once de las 20 compañías con mayor número de solicitudes cuentan con respaldo de inversión extranjera, principalmente de Australia, Estados Unidos y Canadá.

El análisis revisó todos los registros de la Agencia Nacional de Minería hasta junio. Las solicitudes de exploración de tierras raras se han disparado: más del 86% se presentó en los últimos tres años, incluidas 268 en el primer semestre de 2026, según los datos públicos de la agencia.

Pero la minería, que en algunos casos podría ocurrir cerca de reservas en la selva amazónica, también conlleva grandes riesgos ambientales. Las comunidades indígenas están empezando a dar la voz de alarma. Además, plantea interrogantes sobre las relaciones entre Estados Unidos y Brasil, socios comerciales desde hace mucho tiempo, y entre Brasil y China, que se han acercado en los últimos años.

“Las tierras raras de Brasil son significativas no solo por el enorme tamaño de los yacimientos, sino porque se ubican en la intersección del nacionalismo de los recursos, la demanda de la transición energética, la diversificación occidental de las cadenas de suministro y la competencia con el dominio chino de las tierras raras”, declaró Robert Muggah, cofundador del Instituto Igarapé, un centro de pensamiento brasileño.

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Este artículo es una colaboración entre Reporter Brasil y The Associated Press.

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Las tierras raras son esenciales en tecnologías digitales y de defensa; se usan en electrónica, imanes y baterías. También se emplean en turbinas eólicas y motores de vehículos eléctricos, fundamentales para la transición lejos de combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón, que provocan el calentamiento global. La Agencia Internacional de la Energía estimó en 2022 que la demanda de tierras raras podría aumentar al menos al triple para 2040.

El análisis de AP-Reporter Brasil identificó una ola de inversión de Estados Unidos después de que China restringiera el año pasado las exportaciones de tierras raras en respuesta a los aranceles norteamericanos. Eso ejerció una enorme presión sobre las empresas estadounidenses, y muchos expertos creen que llevó al presidente Donald Trump a volver a la mesa de negociación con Beijing.

La nueva inversión de Estados Unidos ha incluido la compra del único productor comercial de tierras raras de Brasil, Serra Verde, por parte de una empresa en la que el gobierno de Washington tiene participación. El análisis también se basó en registros de propiedad corporativa recopilados a través de Cruzagrafos, una plataforma desarrollada por la Asociación Brasileña de Periodismo de Investigación.

Al menos el 25% de las solicitudes busca extraer en áreas que se superponen con, o están ubicadas a menos de 10 kilómetros (6 millas) de, 283 áreas protegidas y territorios indígenas, según el Observatorio de la Transición Energética, una plataforma desarrollada por Reporter Brasil que cruza datos de geolocalización de proyectos mineros y tierras protegidas. Expertos señalan que los proyectos mineros dentro de esta zona de amortiguamiento pueden causar daños ambientales.

Dependiendo de lo que se extraiga, pueden liberarse sustancias químicas tóxicas y generarse residuos radiactivos. Otros impactos potenciales incluyen deforestación, contaminación del aire, ruido y filtración de agua contaminada hacia ríos y lagos, lo que puede envenenar poblaciones de peces y contaminar fuentes de agua potable.

El camino desde un permiso de exploración hasta la producción comercial puede tomar de cinco a 10 años, y exige que las empresas presenten estudios técnicos y planes de exploración ante la Agencia Nacional de Minería y los reguladores ambientales. Los proyectos que afecten territorios indígenas también deben someterse a consultas con las comunidades.

Pero el aumento de la demanda ha impulsado esfuerzos para acelerar las aprobaciones. El Ministerio de Minas y Energía de Brasil, bajo el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, ha discutido la posibilidad de simplificar el licenciamiento ambiental para proyectos mineros estratégicos. El senador Flávio Bolsonaro, que será candidato contra Lula en las elecciones de octubre, también ha propuesto agilizar los permisos para la minería.

“La minería siempre deja una huella”, declaró Gilvan Magalhães, presidente de la asociación de residentes de Familia Magalhaes, una pequeña comunidad afrobrasileña en el estado de Goiás, en el centro de Brasil. Su territorio, con unas 30 familias, se superpone con concesiones mineras reclamadas por la empresa canadiense Aclara Resources, que el año pasado obtuvo 5 millones de dólares en financiamiento para el desarrollo del proyecto por parte de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos.

Aclara indicó en un comunicado que su proyecto inicialmente se superponía con el territorio de la comunidad, pero que “no se realizarán actividades mineras allí”. Aun así, los residentes temen que las operaciones, que podrían comenzar tan pronto como en 2028, afecten manantiales locales y la fauna.

Australia, Estados Unidos y Canadá ofrecen mecanismos de inversión que reducen el riesgo en un sector en el que hay pocas perspectivas de minas rentables, explicó Julio Nery, director de asuntos mineros del Instituto Brasileño de Minería.

De cada 1.000 posibles yacimientos de tierras raras, solo alrededor de 100 justifican perforación y exploración. “Y de esos 100, al final solo te quedas con dos buenos proyectos. La tasa de éxito no es muy alta”, señaló Nery.

Las empresas australianas han asumido un papel de liderazgo en Brasil, con 695 solicitudes mineras. Casi un tercio fue presentado por Borborema Recursos Minerais, una filial de Brazilian Rare Earths Pty Ltd, con sede en Sydney.

“Reconocemos que el entorno de minerales críticos en este momento está bastante concentrado", dijo a la AP Sophie Davies, embajadora de Australia en Brasil, sin mencionar específicamente a China. "El desafío es dónde y cómo se comercializan los mercados y cómo se producen los minerales”.

Las empresas de Estados Unidos ocuparon el segundo lugar, con 347 solicitudes.

Alpha Minerals Brazil, controlada por Rare Earth Americas Inc., con sede en Texas, representó 181. Constituida originalmente en las Islas Caimán, la empresa se trasladó a Estados Unidos en 2025 y afirma que está “en una misión para convertirse en la principal nueva fuente de suministro de tierras raras para Estados Unidos”.

Otros grandes solicitantes incluyen Mineração Apollo, controlada en parte por Atlas Lithium, con sede en Nevada, y Aclara, que recientemente abrió una planta piloto de procesamiento en Luisiana, donde planea convertir materiales de tierras raras en metales y aleaciones.

La única empresa que produce tierras raras en Brasil, Serra Verde, obtuvo en febrero un paquete de financiamiento de 565 millones de dólares de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos. En abril, USA Rare Earth anunció un acuerdo para adquirir Serra Verde por alrededor de 2.800 millones de dólares, tres meses después de que el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunciara planes para aportar hasta 1.600 millones de dólares en apoyo a USA Rare Earth. El departamento recibe más de 16 millones de acciones en el acuerdo, que se cerró en junio.

Serra Verde es el único productor fuera de Asia con capacidad para suministrar los cuatro elementos magnéticos de tierras raras —neodimio, praseodimio, disprosio y terbio— esenciales para las industrias automotriz, médica, de energías renovables, electrónica, robótica, defensa y aeroespacial.

“El sector occidental de tierras raras se encuentra en un punto de inflexión crítico, ya que los gobiernos y las industrias estratégicas buscan con urgencia fuentes confiables de tierras raras críticas, en particular, las escasas tierras raras pesadas”, señaló en un comunicado Thras Moraitis, director ejecutivo de Serra Verde Group.

Leonardo Durans, director del Ministerio de Comercio de Brasil encargado de la política de tierras raras, apuntó que el país no tomará partido en la disputa entre Estados Unidos y China.

El análisis de AP-Reporter Brasil mostró que, hasta junio, las empresas chinas no habían presentado solicitudes para extraer tierras raras en Brasil, pero han mostrado interés.

Mineração Taboca, el mayor productor de estaño de Brasil, fue adquirida el año pasado por la empresa estatal China Nonferrous Metal Mining Group, que opera una mina de casiterita en la selva amazónica y ha anunciado planes para estudiar el potencial de tierras raras en la zona.

También el año pasado, Shenghe Resources Holding firmó un memorando de entendimiento con las empresas brasileñas WEG Minerao y Fenrir do Brasil para buscar oportunidades en tierras raras. Fenrir tiene un proyecto minero en Minas Gerais, un estado del sureste, enfocado en la exploración de elementos que incluyen tierras raras.

Se cree que las reservas de tierras raras de China siguen siendo el doble de las que podría tener Brasil. China tiene un estimado de 44 millones de toneladas métricas, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, mientras que Brasil tiene un estimado de 21 millones de toneladas métricas, según su Servicio Geológico.

“El desafío hoy es que China domina el procesamiento y la refinación", sostuvo el legislador brasileño Zé Silva, autor de un proyecto de ley pendiente que establecería una política federal sobre minerales críticos y tierras raras, fijaría prioridades de inversión y crearía un consejo nacional para monitorear una influencia extranjera significativa en el sector. "Bajo nuestra propuesta, las empresas son bienvenidas a invertir, pero deben transferir tecnología a Brasil, incluida la capacidad de procesamiento”.

El presidente de Brasil aseguró el lunes que el Senado avanzaría con la ley propuesta, para mantener en el país los empleos relacionados con la minería y defender los intereses nacionales.

“No permitiremos que nadie de fuera venga aquí a explotar nuestros recursos minerales, porque queremos que su procesamiento y transformación ocurran aquí”, afirmó Lula.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

FUENTE: AP

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