Lula, quien convenció a 10,4 millones de votantes adicionales para que lo apoyaran en la segunda vuelta, debe asumir el cargo el 5 de enero de 2027 para su cuarto mandato no consecutivo. Actuará como contrapeso en una región donde los líderes se están desplazando hacia la derecha y alineándose con el presidente estadounidense Donald Trump. Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, había prometido ser leal a Trump.
Bolsonaro impugna resultados, sentando base para posible enfrentamiento
BRASILIA (AP) — El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ya enfrenta su primer obstáculo tras ganar el domingo la reelección, ya que su rival Flávio Bolsonaro ha impugnado los resultados, lo que prepara el terreno para un posible enfrentamiento entre las dos fuerzas políticas contrarias de Brasil.
En una conferencia de prensa el domingo, Bolsonaro anunció que solicitará la anulación de la elección tras una caótica extensión de la votación a petición de ambos candidatos. Sin embargo, no está claro qué vía legal tendría para hacerlo. Su padre también impugnó su derrota ante Lula hace cuatro años y ahora cumple una condena de 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado.
Las primeras señales provenientes de las instituciones de Brasil y de líderes de toda la región, incluidos mandatarios conservadores que se oponen a Lula, sugieren que los resultados serán respetados a nivel nacional e internacional. Trump aún no se ha pronunciado.
Incluso con la prórroga de la votación, la victoria de Lula fue contundente. El mandatario, que pronto cumplirá 81 años, obtuvo más de 64 millones de votos frente a poco menos de 60 millones para Bolsonaro, una diferencia de casi el 4%.
El presidente de la autoridad electoral de Brasil, Kassio Nunes, quien fue designado para el Supremo Tribunal Federal por el expresidente Jair Bolsonaro, estuvo entre quienes reconocieron la victoria de Lula el domingo.
“Esta es una batalla realmente cuesta arriba para Flavio Bolsonaro. Importantes actores de poder en Brasil están cerrando filas detrás de Lula, a veces a regañadientes”, observó Brian Winter, analista de Brasil y editor en jefe de Americas Quarterly.
“Percibo que los actores de poder brasileños en realidad no quieren irse por la vía de una elección disputada”, añadió.
La clave del triunfo de Lula fueron los 14,1 millones de votantes adicionales que acudieron a la elección de segunda vuelta, incluidos quienes votaron por otros candidatos en la primera ronda. Analistas señalan que tres cuartas partes de esos votos fueron para Lula, lo que le dio la victoria. Y, de manera notable, en la primera vuelta hubo un récord de brasileños que decidieron no votar, mientras que la segunda vuelta registró el menor número de abstenciones de la historia.
Lula impulsó una intensa campaña en redes sociales que movilizó a esos votantes previamente indecisos.
Fue la primera vez desde 1989 que un candidato remontó tras perder en la primera vuelta. Y Lula lo logró en una elección en que había muy pocos votantes comunes entre los suyos y los de Bolsonaro.
Los resultados muestran que la participación electoral aumentó en general, en particular en centros metropolitanos más acomodados, pero Lula consiguió sus mayores avances en municipios de menores ingresos donde su base ya estaba establecida. Movilizó a antiguos no votantes, a quienes votaron en blanco en la primera vuelta y a simpatizantes de candidatos de terceros partidos.
Brasil celebra elecciones generales cada cuatro años, y sus urnas electrónicas han hecho que el escrutinio sea rápido y seguro.
Las autoridades brasileñas adoptaron las urnas electrónicas en la década de 1990 para combatir el fraude y el sistema ha sido en gran medida confiable desde entonces. Por lo general, los resultados se informan apenas horas después del cierre de las urnas.
En la antesala de la votación de 2022, Jair Bolsonaro sembró repetidamente dudas infundadas sobre el sistema de votación electrónica de Brasil. Nunca se ha detectado un fraude significativo.
Pero el proceso de votación, normalmente ágil, se vio sumido en el desorden el domingo tras una decisión de último minuto de alargar la votación en todo el país a petición de ambos candidatos.
Lula hizo la solicitud debido a problemas con el transporte público en la metrópolis de Sao Paulo y en la ciudad nororiental de Salvador, dos de sus bastiones. Bolsonaro la pidió tras las fuertes lluvias en el sur, región que ganó por un amplio margen en la primera vuelta.
La decisión la tomó un juez del Supremo Tribunal Federal apenas minutos antes de que las urnas estuvieran programadas para cerrar a las 5 p.m., y la rapidez del conteo en Brasil hizo que muchos centros de votación no recibieran la noticia hasta que ya estaban concluyendo.
Aun así, dada la confiabilidad del sistema de votación de Brasil y la victoria de Lula por un margen significativo, le será difícil a Bolsonaro encontrar una vía para anular los resultados.
Benjamin Gedan, investigador principal y director del programa para América Latina del Stimson Center, explicó que el rechazo de Bolsonaro a su derrota no era sorprendente.
“Las afirmaciones falsas de fraude se están volviendo comunes, aunque eso no las hace menos peligrosas”, señaló. También destacó “el margen de victoria de Lula y el rápido reconocimiento del resultado por parte de líderes conservadores de la región”.
No obstante, Lula aún enfrenta desafíos de cara al futuro, incluida la polarización política en el país, una posible crisis fiscal y un Congreso en el que el partido de Bolsonaro tendrá más escaños que cualquier otro. El propio Flavio Bolsonaro sigue siendo senador, aunque su mandato termina en enero.
“No deberíamos subestimar el poder de la familia Bolsonaro”, dijo Winter, el analista de Brasil. “Pueden hacerle la vida difícil a Lula durante las próximas semanas y meses”.
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Savarese reportó desde Sao Paulo.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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