“Dan ganas hasta de llorar”, manifestó el agricultor de 58 años. “Es muy triste tener unas producciones que se hayan logrado bajo un esfuerzo muy grande y que se pierdan, y teniendo en cuenta que hay muchas personas necesitando esa producción”.
Bloqueo energético de EEUU deja a agricultores cubanos luchando por alimentar al país
LAS MINAS, Cuba (AP) — Eduardo Obiols Sobredo lucha por alimentar a cubanos jóvenes y mayores, una tarea aún más difícil ahora debido a un bloqueo energético de Estados Unidos que ha provocado amplios cortes de agua y electricidad, además de una grave escasez de gasolina.
La maquinaria agrícola está quedando sin usar en toda Cuba debido a la falta de combustible. Agricultores como Obiols Sobredo están recurriendo al trabajo animal y manual, pero no todos pueden permitírselo y los recursos son limitados.
Como resultado, aumenta la pobreza y el hambre en toda Cuba, un país de casi 10 millones de habitantes. La calidad y la cantidad de frutas y verduras disminuyen, y los precios se disparan aún más, fuera del alcance de muchos en toda la nación insular.
Mientras la guerra con Irán aprieta el suministro de energía en todo el mundo, Cuba es un caso poco común que, en cambio, culpa a acciones específicas del gobierno de Trump.
Cuba pasó tres meses sin recibir un envío de combustible después de que Estados Unidos atacara a Venezuela, un proveedor clave, y amenazara con imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba.
La isla ya se asfixiaba por un fuerte aumento de las sanciones estadounidenses, que le impiden importar ciertos bienes. El gobierno de Trump exige que el gobierno socialista libere presos políticos, implemente reformas económicas y cambie su forma de gobernar y deje de ser una amenaza para la seguridad nacional. Cuba ha dicho repetidamente que no representa ninguna amenaza para el vecino norteamericano.
Como las tensiones siguen altas, altos funcionarios están visitando a agricultores en toda Cuba y los instan a aumentar la producción para que el país sea aún más autosuficiente.
Pero los efectos del bloqueo son contundentes en el pueblo de Las Minas, que tiene 65 agricultores y apenas 18 bueyes.
Obiols Sobredo alquila los animales y a sus cuidadores cuando están disponibles, pero depende del trabajo manual para las tareas más pequeñas en su finca. Cultiva tomates, sorgo, yuca y otros productos. También cría cabras, cuya leche se sirve en las escuelas.
Él y otros agricultores forman parte de una red que apoya a los más vulnerables de Cuba, incluidas personas en orfanatos y asilos de ancianos.
Desbrozar su terreno antes tomaba 15 minutos con maquinaria agrícola. Ahora tarda al menos tres días. La última vez que recibió el suministro mensual habitual de gasolina del gobierno fue en enero.
“Nos ha obligado a tomar otro tipo de acciones para poder sobrevivir”, expresó Obiols Sobredo.
La falta de petróleo también significa que el camión de reparto no siempre llega, lo que obliga a los agricultores a usar la poca gasolina que tienen para transportar la leche a un lugar donde la congelan, con la esperanza de que no se eche a perder antes de que la recojan.
Los apagones también impiden que Obiols Sobredo muela alimento para sus cabras, que producen menos leche debido a una nutrición insuficiente.
Tampoco puede regar sus cultivos apropiadamente. Una organización sin fines de lucro financió el año pasado un sistema de riego solar para su finca, pero necesita gasolina para instalarlo. Depende de la lluvia, que no ha caído en casi dos meses.
Los proveedores ahora recurren a carretas tiradas por caballos para transportar los productos, que se magullan durante los largos trayectos hacia los mercados.
En un mercado estatal de La Habana, donde los precios son relativamente más bajos, el comprador Juan Lázaro, de 68 años, lamentó el estado de algunas frutas y verduras.
“Mire”, dijo, señalando un montón de tomates pequeños y verdosos. “Le falta fertilizante, se ve que le falta agua. Mire la coloración que tiene"
Lázaro es un mecánico industrial jubilado, pero se vio obligado a empezar a trabajar en una pequeña tienda de conveniencia para llegar a fin de mes. En una tarde reciente, compró seis papas como un gusto poco común.
"Me he limitado. O compro el pan o compro la papa”, comentó.
Añadió que las crisis actuales de Cuba son mucho peores que el llamado “Período Especial” de la década de 1990, cuando los recortes de ayuda tras el colapso de la Unión Soviética desataron privaciones. “Estamos tocando fondo hace rato”.
Otra compradora, Griselle Guillot, de 64 años, ahora duda a la hora de comprar arroz.
“Voy a ver cuánta cantidad voy a comprar porque también me hace falta cebolla”, explicó.
Anthony Batista Guerra, vendedor de productos agrícolas de 47 años, dijo que no hace falta explicar a los clientes el cambio en la calidad y el abastecimiento: “Ellos saben que la cosa está mala ahora mismo”.
Cuando el mercado estatal empezaba a cerrar, un vendedor arrojó un tomate a la cuneta. Los compradores lo habían considerado no apto para comprar.
En una mañana húmeda, Argelio González Juvier, de 82 años, usó una azada para combatir las malezas alrededor de las plantas de yuca en la finca donde trabaja.
Exfuncionario del Ministerio del Interior de Cuba, jubilado en 1995, ahora se ha visto obligado a volver a trabajar para aumentar sus ingresos y eligió la agricultura.
“La tierra lo da todo. Ahí es donde tenemos que enfocarnos”, sostuvo. “No tenemos otra alternativa”.
Criticó el bloqueo energético de Estados Unidos y lo calificó de crimen.
"Cuba no se merece eso lo que están haciendo con nosotros", afirmó. “Los americanos piensan que son los dueños del mundo”.
Junto a González Juvier trabajaba Jordanis Ríos, de 36 años. Antes era camionero y transportaba arena, grava y piedra, pero la falta de gasolina lo dejó sin empleo.
Ahora empuña un machete para limpiar tierras de cultivo, cortando cada mañana la hierba amarillenta por 4 dólares al día. Anhela volver a su camión.
“Mi trabajo está ahí. Esperar a ver que mejore el país”, dijo.
Ríos no quiso especular sobre las conversaciones recientes entre Estados Unidos y Cuba, con diplomáticos estadounidenses que volaron a la isla a principios de este mes por primera vez desde 2016. Los detalles siguen siendo secretos, aunque Cuba ha dicho que su prioridad es que Estados Unidos levante el bloqueo.
Ríos señaló que todo está en manos de las autoridades: “Lo mío es sobrevivir aquí a ver qué pasa”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
FUENTE: AP
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